miércoles, 29 de diciembre de 2010

Diario de un republicano

Niederhagen; Noviembre 1941


Llevo luchando mucho tiempo por una misma causa, pero y si resultase que esa causa fuese una causa perdida, o si solamente no hubiese causa, todo lo que he estado haciendo, ¿no sirve para nada? Lo he dado todo por ella, pero sigue sin ser suficiente. No sé que más hacer dependo total y completamente de ella, pero por el contrario no es así. Ahora sería el momento de preguntarse a uno mismo, ¿Por qué sigues luchando? Sinceramente, aún no lo sé. ¿Merece la pena seguir luchando? Cuando lo tienes claro sí, pero cuando no, todo se vuelve turbio y cuesta más, y cuando la causa por la que luchas no tiene claro sus objetivos contigo, te invade una tristeza que no se puede comparar a nada – Por lo menos en mi caso – Te preguntas también, ¿estaré perdiendo el tiempo? Pues eso solo lo sabré cuando todo acabe, si es que acaba alguna vez.


Impotencia eso es lo que siento porque por mucho que luche, que me esfuerce por mi causa, parece que sigue sin ser suficiente, ¿pero cómo va a ser insuficiente hago todo lo que se puede hacer y más? pues es insuficiente.


“Tú eres el punto fuerte, el más fuerte, te necesita” – Me dijeron, pero ahora tengo mis dudas, no sé si habrán cambiado las tornas no sé si ahora soy el flanco débil de esta extraña campaña. No me gusta no conocer las respuestas, ¿Por qué es tan difícil de comprender? No puedo entenderlo.


Es la hora de tomar una decisión y esa decisión es… Mierda otra vez vuelven a por mí, malditos soldados. Tendré que acabar rápido o si no acabaran conmigo y no podré saber todas mis respuestas.


Es la hora de tomar una decisión; seguir luchando o rendirse.

domingo, 17 de octubre de 2010

Jack the Ripper Jr. Tha Last of the English Roses


“Ha caído Eric y Chris no me coge el teléfono, ¿Qué coño voy a hacer ahora?” – se dijo a si misma Kate. Cuando vio en las noticias el cadáver de su amigo Eric rompió a llorar, pero no de pena sino de preocupación. Llamó a Chris pero no le cogía el teléfono. Según el reportero el asesino había sido el mismo que el de Edward. En los dos escenarios se había encontrado la misma rosa blanca manchada de sangre.


Kate se ponía cada vez más nerviosa por lo que llamó a la policía. “Agente, creo que seré la siguiente en ser asesinada…” – La policía británica tardó poco en aparecer. Kate parecía sentirse algo más segura, pero en verdad, nada detendría al asesino…


Ted se percató de la presencia de la policía en el hotel. “Perfecto, por fin un reto” – se dijo a si mismo mientras se daba la vuelta, sonriendo.


Kate estaba sentada en la cama mirando con terror hacía la ciudad londinense que empezaba a esconderse bajo el cielo nocturno y esa espesa niebla que aparecía cada noche desde hacía una semana. Estaban apostados dos policías en la puerta y otros dos dentro de la habitación y en la puerta del hotel otros dos disfrazados de incógnitos. Estaban armados cada uno de ellos. Los habían mandado desde Scotland Yard. Tenían órdenes de detenerlo a toda costa y Ted, lo sabía. Cuando el sol terminó de hundirse en el firmamento, empezó el reto de Ted. Esta vez tendía más recursos. La habitación de Kate se situaba en el sexto piso y tenía una pequeña terraza. De repente una sombra recorrió la terraza y los policías sacaron sus armas. Se acercaron poco a poco a la terraza. Kate estaba atemorizada. Abrieron la puerta de cristal y, la habitación empezó a llenarse de gas y todo se volvió oscuro para los policías y para Kate.


Kate despertó. Estaba aturdida y confusa. De repente recordó lo que había pasado la noche del hotel. Se levantó del frío suelo y avanzo a oscuras hasta toparse con la pared. Afortunadamente allí estaba el interruptor, entonces encendió la luz. Al principio le dolieron los ojos pero poco a poco se fue acostumbrando. Entonces vio algo que le heló la sangre, al otro lado de la habitación había un mesa con cuatro jarrones con agua, sólo en el último había una rosa blanca. Kate supo que era su rosa. También en esa misma mesa estaban: el cuchillo, y las garras, ambos manchados de sangre. Se dirigió con nauseas hacía la puerta. Salió corriendo por un pasillo muy largo. Llegó a una habitación muy grande, y oscura se fue abriendo paso con las manos extendidas. De repente chocó con algo que estaba colgado en el techo. Lo palpo y parecía un cuerpo humano. Entonces, se hizo la luz. El cuerpo de su mejor amiga estaba colgado con una soga al techo. Estaba semidesnudo tenía todo el cuerpo lleno de cortes y la cara tenía la expresión de dolor un dolor… inhumano. Kate comenzó a gritar quería salir de allí pero estaba paralizada del miedo. “Has dejado colgada a tu mejor amiga” – escuchó Kate en su oreja, era Ted que le estaba hablando con un tono sarcástico y a la vez con un tono de diversión que parecía enfermizo. “Eso no se hace, ¿No crees?, ¿La vas a dejar así? – Kate sitió de repente un dolor punzante en el cuello. Ted le había clavado una jeringuilla en el cuello. Kate empezó a tambalearse y cayó al suelo Ted riéndose le dijo: “Te acabo de suministrar un veneno mortal. El veneno este actúa de una manera muy especial. Primero se irá propagando poco a poco, luego disolverá, quemara todos tus huesos y músculos, pero no los nervios, luego ya sabes morirás, pero vas a sufrir” – sentenció Ted.


Kate comenzó a sentir un dolor insoportable comenzó a gritar el dolor se extendía por todo el cuerpo y cada vez era más y más fuerte. Ted empezó a ver cómo salía la sangre por todos los poros de su piel. “Mi trabajo a concluido” – se dijo a si mismo.


A la mañana siguiente encontraron los dos cadáveres el de Chris y el de Kate que parecía una masa amorfa pero conservaba esa mueca de dolor que le atormentaría para siempre. Juntos a los cadáveres, dos rosas, manchadas en sangre.


Era domingo y Ted se dirigió al cementerio e hizo su particular picnic con su difunta esposa. Se sentó al lado de su tumba, ponía una lista de canciones predeterminadas y se comía un sándwich de pavo a las finas hierbas. Ese domingo le dijo: “Mi amor todos lo que te han hecho sufrir tanto y te empujaron a hacer lo que hiciste, ya no están, por fin podrás descansar en paz, y yo pronto me reuniré contigo para siempre” – Entonces sacó un frasco se lo hecho al vino. “Por nosotros cariño, por nosotros” – Entonces le dio un sorbo y empezó a notar un terrible sueño. Se sumió en un sueño del que jamás se despertaría. Lo último que dijo mientras una lágrima salía de sus ojos fue: “Te echaba mucho de menos…”

martes, 12 de octubre de 2010

Amor en el Irish Pub


Paseábamos cogidos de la mano por las calles de nuestra pequeña ciudad, éramos felices el uno junto al otro. Yo la miraba a los ojos y veía en ella el amor de mi vida. Veía como en cada abrazo, en cada beso, en cada caricia, en cada palabra me entregaba todo su amor. De repente empezó a llover, corrimos bajo la lluvia riendo y empapándonos. Nos besamos bajo la lluvia nunca lo habíamos hecho fue algo muy especial y… Mágico. Un simple beso bajo la lluvia nos unió muchísimo más de lo que podría imaginar. Nos refugiamos en un bar. Era un bar irlandés. Era un sitio oscuro pero muy acogedor. Estábamos empapados y nos dirigimos a una mesa que estaba en un rincón bastante íntimo. Cuando nos sentamos mirándonos a los ojos empezamos a reírnos de nuestro cómico aspecto. Entonces le dije: “Cariño de aquí a nada cuando se me sequé el pelo, pareceré el león de la metro” – Ella se rió y me susurro que era un exagerado. El camarero se acercó y nos pregunto que, qué íbamos a tomar, entonces la miré a los ojos y le dije al camarero: “Un par de Coca Colas” – A lo que esté contesto: “Marchando, caballero”. Me miró sorprendida y dijo: “¿Por qué no te has pedido una cerveza? – Yo sin apartar la mirada le respondí: “Porque sé que no te gusta que beba alcohol” – “Pero si yo no te he pedido que no lo hagas” – Respondió ella – “Ya lo sé, pero si no te gusta que lo tome será por mi bien, ¿no? Aparte todo sea por la felicidad de mi amor verdadero” – sentencié sonriendo y ella sonrio feliz por mi respuesta.

Pasamos el resto de la tarde en el bar.

Después fuimos a cenar estuvimos en su casa cenando. Éramos muy felices en ese momento, se podía notar como nuestro amor se eleva por encima del cielo. La miré a los ojos tenía unas migas de pan en la comisura de los labios. Se las quité con un beso. Se puso roja y me preguntó que como era capaz de quererla tanto, esa pregunta me pillo desprevenido y le respondí: “Pues, porque eres la única persona con la que realmente soy feliz, eres la única persona con la sonrió sólo con oír su dulce voz, eres perfecta, y eres mi amor verdadero y para colmo me correspondes como jamás lo había hecho nadie antes…” – Se resbaló una lágrima por mi mejilla – “Y no puedo vivir sin ti. Por ti mi amor estoy dispuesto a dar mi vida, estoy dispuesto a dejarlo todo por ti. Feliz aniversario cariño” – Y la besé como nunca antes lo había hecho derrame todo mi amor en un solo beso. Nuestras almas se convirtieron en una, y fuimos un solo ser. Después me miró a los ojos y me dijo entre sollozos: “Yo también siento lo mismo… Feliz aniversario tontorrón

sábado, 9 de octubre de 2010

Confianza

“Un día te levantaras y te darás cuenta en que no tienes a nadie en quien confiar” – Me decía mi abuelo cuando yo era un poco más joven. Por fin he descubierto que tiene razón. Pero no es una verdad absoluta. Todavía en mi vida hay gente en la que puedo confiar, no mucha, pero hay. Sus nombres… No creo que importen realmente. Son las personas que me han demostrado que pase lo que pase estarán ahí, y si les cuentas un secreto, por muy escabroso que sea, lo guardaran y te aportaran un poco de sabiduría que habita en cada uno de ellos. El problema está en cuando crees que puedes confiar en alguien de esa manera tan especial, que sólo se conoce en la verdadera amistad, y luego te demuestra que has cometido un grave error. Ese error te puede costar más o menos caro, pero el dolor que sientes al darte cuenta de cómo es esa persona en realidad es… Escalofriante. Por suerte, yo he encontrado el amor verdadero en una chica adolescente de pelo castaño con tonos cobrizos, unos ojos color chocolate una sonrisa capaz de eclipsar al propio sol. Pero no sólo esta ella también tengo a una amiguita que es muy especial para mí, es una chica que pase lo que pase te va a apoyar, que cuando haces las cosas mal ella te lo dice (aunque a veces siente como una cuchillada en el estomago) para que lo arregles y seas mejor persona. Les debo mucho a esas dos chicas.

Esta entrada va por ellas quiero dedicarle mis palabras por qué sinceramente se lo merecen. Muchas gracias por ser como sois, os debo mucho a ambas. Cariño no hace mucho fue nuestro aniversario, el mejor día de mi vida, gracias por estar siempre a mi lado y sobre todo muchas gracias por quererme. Juntos para Siempre. Melanie, supongo que ya lo sabrás pero eres la mejor. Espero que tengas un concepto parecido de nuestra amistad.

Os quiero. A las dos de manera diferente pero, os quiero

Melanie, estoy contigo para lo que necesites

Cariño no te preocupes por nada siempre estaremos juntos.

sábado, 2 de octubre de 2010

Juntos para siempre


"Siempre la fastidio, ¿cómo puedo ser así?" - me dije a mi mismo mientras recorría las solitarias calles de la ciudad. Estaba todo muy oscuro, era demasiado tarde. Andaba con un paso tranquilo, y de compañía solo tenía a mis pensamientos. "¿Por qué nunca pienso las cosas antes de hablar? Siempre estoy haciéndole daño” – Cogí mi iPod y puse el disco Alchemy y empezaron a sonar las notas de la canción Tunnel of Love. Extraje mi móvil del bolsillo de mi pantalón y empecé a escribir un mensaje, pidiéndole perdón. Finalmente, no sé lo mandé. Guardé el móvil. Me paré en medio de la calle. En mi cabeza se estaba librando una batalla.


Mientras ella permanecía recostada sobre su cama, sufriendo. Las lágrimas se le escapaban de los ojos y estaba a la espera de algún mensaje que, lamentablemente, no llegaba, ni llegaría. Le habían regañado por llegar tan tarde y encima no le llegaba ese mensaje pidiéndole perdón. Hundió la cabeza en su almohada y comenzó a llorar.


Yo corría como si se fuese a acabar el mundo, corría todo lo rápido que podía, pero parecía no ser suficiente. Mi cuerpo se alió conmigo y lo dio todo de sí. El trayecto que había recorrido en media hora, lo había hecho en diez minutos.


Llegué allí, donde tantas veces había estado antes. Sentí miedo y tuve mis dudas pero necesitaba pedirle perdón cara a cara. Llamé al timbre. Se puso su madre. Le dije lo que había pasado y me dejo entrar cuando subí corriendo por las escaleras estaba empapado, en sudor y en agua de lluvia. Cuando me vio salió corriendo hacía a mí y nos fundimos en un abrazo. Le pedí perdón al oído y me dijo que no importaba, lo que importaba es que había ido a verla y a pedirle perdón y eso era suficiente. La besé como no lo había hecho nunca, le demostré todo mi amor en un solo beso. Esa noche dormimos juntos. Y a partir de esa noche toda nuestra relación fue perfecta y nuestro amor fue susurrado por el eco del viento por el resto de los tiempos.



Te quiero muchísimo y siempre lo haré! Pase lo que pase estaremos, Juntos para siempre


jueves, 30 de septiembre de 2010

jueves, 12 de agosto de 2010

Jack the Ripper Jr.(II)


“Siguen sin encontrar el asesino del joven Edward Stephenson, la policía está desconcertada con este asesinato…” – Dijo la reportera de la emisora británica. Ted apagó la radio y puso un disco de música y selecciono la canción número 4. Empezaron a sonar los acordes de ‘Stairway to heaven. Cuando acabó la canción llegó al cementerio, estaba a punto de asistir al funeral de su propia víctima y eso se le hacía raro. Había mucha gente que él no conocía, pero le daba igual, siempre había sido un chico reservado. El acto funerario terminó. “Ha sido más productivo de lo que esperaba, tendré que ponerme manos a la obra… Otra vez” – pensaba mientras se abría camino hacía su coche.




“Chris no te preocupes, como ya nos ha dicho la policía el asesino podría haber sido un ladrón, no tiene por qué haber sido él y aunque fuese él yo te protegería. Nos vemos ahora, te quiero…” – Chris colgó y dejo el móvil encima de la mesa, su novio Eric, siempre sabía cómo animarla. Se ducho y mientras se duchaba no podía dejar de pensar en los hechos que habían pasado un par de días atrás, la rosa blanca teñida de sangre, el cadáver de su amigo… eran demasiadas coincidencias. Se vistió y salió de su piso. En Londres empezaba a anochecer y hacía frio. Chris iba sola y andaba deprisa… le tenía miedo. De repente algo la hizo detenerse en seco. Había una rosa blanca en el suelo. – “Sera una casualidad, no te pongas paranoica” - pensó Chris. “No es ninguna casualidad” – murmuro alguien desde las sombras. Chris gritó y salió corriendo. “No podrás huir…” – Entonces una sombra se abalanzó desde las alturas hacía Chris y todo se volvió oscuro para ella…




Chris despertó. Todo estaba oscuro y le dolía la cabeza. Intento moverse pero vio que estaba amordazada y atada a una silla. Intento gritar pero fue en vano. Una luz iluminó toda la habitación parecía una especie de almacén. Chris volvió a gritar. “No te servirá de nada, no ves que estas amordazada” – Le dijo Ted al oído. Chris empezó a moverse desesperadamente mientras Ted se reía. “¿Sabes quién es Freddie Krueger?, Pues me encantan sus garras, yo también tengo unas” – Le puso las garras en la cara y con un movimiento rápido de los dedos le cortó un mechón de pelo. Se oyó un estruendo a lo lejos Ted sonrió y dijo – “Ya está aquí tu novio tranquila volveré pronto” – Y se alejo en dirección al estruendo. Minutos después aparecía Eric para la sorpresa de Chris. “Chris, cariño no te preocupes ya estoy aquí, ¿Dónde está ese hijo de puta?” – mientras decía esto Ted se puso detrás de Eric con una media sonrisa dibujada en la cara. Ted alzó la mano donde tenía las garras y las introdujo en la nuca de Eric. Chris empezó a llorar y a convulsionar. “No sabes que no es de caballeros insultar, ya no volverás a hacerlo”– Decía Ted mientras sacaba las garras del cráneo del cuerpo inerte, sin vida, de Eric. “Bien Chris empecemos contigo” – Ted se acerco a un tocadiscos y dijo: “Vamos a poner algo de música” – y volvió a sonreír con esa media sonrisa, tan sumamente sombría. Resonaron por toda la sala las primeras notas de ‘Fire’ de Jimmi Hendrix. “Me encanta Jimmi, ¿a ti no?” – Decía mientras se acercaba a Chris que aún no había parado de llorar. Cuando se situó a su lado Ted le dijo al oído: “Empecemos”. Ted con sus garras empezó a cortarle por todo el cuerpo. No sé detuvo hasta ver el cuerpo de Chris cubierto de sangre. Ted sabía que seguía viva. “Mi querida Chris, ¿Te duele?, no pasa nada se te pasara rápido” – dijo Ted riéndose – “sé que te gusta que la gente sufra, lo sé. Por eso he grabado todo esto y lo vas a ir viendo antes de morir” – Ted la puso frente a una pantalla y con una garra le dio al botón de play. Todo empezó otra vez para Chris. Y tan rápido como empezó... acabó.

lunes, 2 de agosto de 2010

Despedidas

Solo en la agonía de despedirnos somos capaces de comprender la profundidad de nuestro amor...

Iba sentado en el coche cuando escuché a mi sobrina reírse, miré hacia atrás y la vi sonriendo junto a su madre y su fabulosa y extraordinaria tía. No pude evitarlo yo también tuve que reírme. Fije mi vista otra vez en la carretera, entonces, empezó una lucha interna que todavía se está librando en mi mente. Los contrincantes; la profunda pena que me invadía al recordar que el verano me obliga a separarme de mi gran amor, y, el intento de ocultar ese sentimiento bajo una capa de falso optimismo para que ambos nos divirtiésemos y el tiempo pase más deprisa. Volví en mi ya casi habíamos llegado a mi destino y cada metro que avanzábamos me hacía un poco más de daño, ya que cada metro acercaba nuestra despedida.


Finalmente llegamos. Me bajé del coche y ella hizo lo mismo que yo. La mire y vi como un par de lágrimas se derramaban por sus mejillas. La abracé y le dije al oído: no dudes que al mirar hacía tu interior, me podrás hallar, no llores más por mí, siempre estaré junto a ti. Ella me abrazó aún con más fuerzas. Sentí como nuestra relación se estrechaba junto a ese abrazo, fue algo mágico. Nos separamos le di un beso y ella volvió a meterse dentro del coche. Alcé la mano en señal de despedida y unas pequeñas lágrimas se desbordaron por mis mejillas. “Te echaré de menos” – susurré mientras veía como se alejaba con el coche y yo permanecía quieto con lágrimas en los ojos, deseando que aquel verano pasase pronto.

viernes, 23 de julio de 2010

El mejor día de mi vida


“¿Nos ponemos aquí?” - dijiste tú tímidamente, yo sonriendo te dije: “Claro, ¿por qué no?”. Puse la sombrilla mientras ella extendía la esterilla sobre la arena. Pusimos todas nuestras cosas en el suelo y nos sentamos. “Se me ha olvidado la crema cariño, ¿Llevas tú?” – Le pregunté – “¿Se te ha olvidado? Es que cariño, ¡eres un desastre!” – me dijo a la misma vez que se reía. Me echó crema y nos fuimos a bañarnos. El agua estaba templada, perfecta para ese día tan sumamente caluroso. Estuvimos mucho tiempo en el agua, nadando, capuzándonos, abrazándonos… Pasado un tiempo nos salimos del agua y nos tumbamos en la esterilla el uno frente al otro. Cuando te miré a los ojos y ella me abrazó noté como nuestra relación se hacía más fuerte. Sentí la urgente necesidad de besarte, no pude reprimir ese instinto así qué… lo hice. Fue un beso intenso, largo pero sobretodo repleto de amor. No sé qué pasaba exactamente pero era como… si me estuviese enamorando de una persona de la que ya estaba enamorado. Cada vez que te miraba a sus preciosos ojos sentía ese hormigueo en el estomago, cuando me tocaba con sus delicadas manos mi corazón aceleraba su ritmo. Todo era de un color distinto cuando estaba contigo, cada beso, cada mirada plagada de un intenso amor, absolutamente todo era… perfecto. Cuando estábamos mirándonos el uno al otro era como si el tiempo se detuviese y solo estuviésemos tú y yo. No sé decir muy bien cuanto tiempo estuvimos abrazados, mirándonos y, por supuesto, disfrutando de nuestro amor, solo puedo decir que de una cosa de la que estoy completamente seguro: estoy enamorado de ti y ese día fue el mejor día de toda mi vida y todo gracias a ti. Te quiero.

domingo, 18 de julio de 2010

Jack the Ripper Jr.

Ted despertó, y como cada mañana se duchó y bajó a tomarse un café al bar de la esquina. Tomó lo de siempre unas tostadas y un café solo, cogió la prensa y leyó la noticia de la portada: "Encontrado chico muerto en escalofriantes condiciones..." - Ted se rió, no pudo evitarlo, y siguió leyendo "La policía no tiene ninguna prueba que pueda llevarlos al asesino, lo único que había en el escena del crimen era un rosa blanca, teñida de sangre." - Le dijo al camarero que le dejaba el dinero encima de la barra y se fue, con una sonrisa de oreja a oreja. Cuando subía por el ascensor hacía su lujoso ático -"Nadie sospechara jamás nada de mi" - pensó mientras abría la puerta de su casa. Tiró el periódico al sofá y empezó a recordar con alegría lo sucedido la pasada noche:


Andaba por las calles de Londres, al parecer sin motivo alguno, simplemente, paseando. Pero él sabía que no solo paseaba, estaba planeando cada segundo de lo que más tarde sería 'su aparición en escena', planeaba cada segundo de su actuación y... estaba impaciente de que empezara. Llegó la hora, el sol ya se estaba escondiendo las nubes empezaron a llorar sus lágrimas por toda la ciudad, y todo se cubrió por una inmensa niebla. Todo estaba listo, “Es la hora de pasar a la acción” – se dijo Ted a sí mismo. Su víctima salió del trabajo a la hora que él esperaba. Lo siguió. Y cuando su pobre víctima no se lo esperaba, quedó inconsciente, todo se volvió oscuro para él.


Se despertó en una habitación, vacía, oscura, sin luz alguna, intentó levantarse, pero… no podía le fallaban las piernas. Desistió, se quedó inmóvil, temblando preguntándose cómo podía haber llegado allí. De repente las luces se encendieron. “Buenas noches Edward” – dijo Ted con una voz tan fría que no parecía ni humana. Edward quedó cegado por la luz. Cuando se le pasó la ceguera y pudo distinguir quien le hablaba dijo: “Eres tú…” –con la voz entrecortada. Ted se quedo enfrente de él, sonriendo, disfrutando del miedo de su presa. “Pero… ¿Por qué estoy aquí?, ¿Qué vas a hacerm…” – con un movimiento rápido de muñeca Ted le lanzó un cuchillo que le acertó en el hombro. Edward gritó de una manera escalofriante. “eh… eh, mira tío no me hagas esto… no me mates…" Ted se acercó y le puso la mano en la boca se la abrió y metió su mano. Con un golpe seco le desencajó la mandíbula “A ver si así te callas de un vez…” – dijo Ted. Se limpió la mano y arrancó el cuchillo del hombro. Edward empezó a aullar de dolor. Y sin decir una palabra más le rasgó el cuello con un corte perfecto de derecha a izquierda. Edward no murió en el acto sino que sufrió, como Ted quería que pasase. Ted se sentó a ver aquel espectáculo: la muerte.


sábado, 10 de julio de 2010

Tú y yo


Puse otra vez la misma canción, esa canción que para nosotros significaba tanto, era, como nosotros la llamamos, nuestra canción. Subí el volumen de mi iPod al máximo y el primer soleo de la guitarra sonó tan alto que no escuché nada más. Estaba nervioso por fin iba a volver a verla después de tanto tiempo. Mi nerviosismo me obligaba a apretar el paso, sentí deseos de coger la moto, pero sabía lo poco que le gustaba que lo hiciese, así que opté por coger el tren. Llegué a la estación saqué mi billete y me senté a esperar que el tren siguiese su recorrido habitual. Era ya por la tarde, el sol empezaba a seguir su rumbo y esconderse por el oeste. Llegué a mi destino, me baje del tren y me dispuse a reunirme con ella. Ahora sonaba otra canción, otra que significaba mucho para nosotros por el significado de la letra ya qué: "En mi corazón vivirás, desde hoy será y para siempre amor..." - Todavía quedaba una hora para que llegase ella, pero no me importaba, yo ya me dirigía a nuestro punto de encuentro: la playa. Cuando llegué a la playa estaba con los nervios a flor de piel, "¿Estaría ella ya allí? - pensé - "No puede ser, falta todavía una hora" - Pisé la arena que para mi sorpresa todavía estaba caliente. El sol estaba todavía siguiendo su recorrido pero aún faltaba para que se escondiese. Me acosté en la arena todavía con la música resonado en mis oídos. Mire hacía el paseo marítimo que recorría toda la linea de la costa no sé por qué algo me dijo que mirara hacía allí. Vi a una pareja paseando. Se abrazaban, se reían, parecían felices, sinceramente, los envidié... Seguí mirando el paseo, hasta que un persona captó mi atención. Era una mujer, me sonaba demasiado, pero no sabía de qué, lamente no haberme llevado las gafas. La mujer llevaba una falda de color verde y una camiseta de color blanca. Parecía que estaba buscando a alguien. Todavía no había conseguido averiguar quien era, pero me resultaba tremendamente familiar. Algo me impulsó a acercarme. Me levanté despacio, me sacudí la arena y fui al encuentro de aquella mujer. "Puede ser ella" - pensé - "No, todavía falta más de media hora" - Antes de acabar el hilo de mis pensamientos aquella mujer echó correr hacia mi. Por fin la reconocí; Era ella. Empecé yo también a correr, cuando nos encontramos nos fundimos en un abrazo y empezamos a girar sobre nosotros mismos. Era asombroso todo lo que la había echado de menos y por fin estaba allí. Nos bañamos en la playa como tantas veces habíamos querido. Nos pasamos toda la noche hablando, y cuando el sol amaneció, estábamos ella y yo durmiendo abrazados como tantas veces habíamos deseado...
P.S Siento la tardanza es que he estado muy liado esta semana, espero que os guste. Un saludo desde mi más dulce pena

sábado, 3 de julio de 2010

I Was Born To Love You

"¡Tito, tito! Ese es nuestro avión" - dijo Charlotte muy emocionada, tenía 6 años y era la primera vez que montaba en un avión y estaba muy nerviosa. Yo le sonreí y le dije: "Tienes ganas de ver a la tita, ¿verdad?" - La pequeña Charlotte asintió energicamente con su cabecita. Nos montamos en el avión con destino a Berlin. En el avión la pequeña Charlotte y yo estuvimos hablando de su tita, de lo mucho que la echábamos de menos, en esa conversación ella me dijo: "Gracias por llevarme a ver a la tita, eres el mejor tito del mundo" - Y me besó en la mejilla, yo la mire sonreí y le dije: "Charlotte, cariño, todavía no soy tu tito" - "Me dijo la tita que cuando me dijeses eso no te hiciese caso, que te dijera que sí eres mi tito y que te abrazara muy fuerte, así que: sí eres mi tito, y te toca un abrazo muy fuerte" - Sonrió y me abrazó con todas sus fuerzas yo me reí bastante y la abracé también fuerte, era la sobrina perfecta. Llegamos a Berlin y cogimos nuestras maletas y nos metimos en un taxi, le indique nuestro destino con un alemán que dejaba bastante que desear, pero el taxista pareció entenderme. "Tú alemán es malo tito, dile a la tita que te enseñe más" - "Perdona sobrinita, es que no todos los chicos a tu edad son bilingües y se defienden con el alemán" - Ella sonrío y me sacó la lengua, ese gesto que tanto me recordaba a su tía. Entonces cuando llegamos al portón del piso donde vivía, cogí mis llaves de aquel piso y abrí la puerta del portón y cuando subimos al ascensor Charlotte me pregunto: "¿Porque quieres tanto a mi tita?" - Ante esa pregunta me quedé atónito y después de unos segundos de incertidumbre le dije: "¿De verdad quieres saberlo?" - Y ella con una sonrisa de oreja a oreja me dijo: "¡Sí!" - habíamos llegado al piso y nos sentamos en las escaleras, entonces yo le dije: "Muy bien te lo diré porque. Quiero tanto a tu tía porque cuando la conocí mi vida cambio para siempre, en unos pocos meses pase de ser un hombre que no era feliz, a ser el hombre más feliz del mundo. Tu tía tiene algo especial... lo sé, porque cada vez que la miro me siento bien y todos los problemas y mis miedos se van, se desvanecen. Es tan especial para mi que estoy dispuesto a dar mi vida por ella si fuese necesario, porque para mi el mundo sin ella no tendría sentido. La única que con un solo abrazo puede hacer que mis dudas, mis miedos y hasta el frío se vayan para no volver. Es la razón por la que me levanto todas las mañanas sonriendo, por el mero hecho de que ella esta conmigo es simplemente, lo mejor que me ha pasado en la vida..." - Se me escaparon un par de lágrimas cuando le dije esto a Charlotte, ella me abrazó y me dijo: "Ella siente lo mismo..." - La mire me reí y nos levantamos para ver a la tita de Charlotte y al amor de mi vida.

sábado, 26 de junio de 2010

Simplemente, te quiero

"Gente, demasiada gente en aquella ciudad" - Pensé mientras me levantaba de un banco en alguna plaza. Empecé a andar sin ningún rumbo, "Hacía donde me lleve el viento" - me dije a mi mismo. Atravesé puentes, callejuelas mientras buscaba entre las personas un brillo de ojos especial que la delatara, pero no hubo suerte. Se hacía de noche y debía buscar un sitio donde dormir. Encontré un hotel y entré en la entrada ponía Hostel Linda City Center. No era muy lujoso, pero era lo que yo necesitaba, una ducha y una cama. Soñé con ella, fue un sueño precioso: estábamos los dos en una azotea mirando las estrellas mientras yo dije: "Mira la Luna que bonita que está esta noche" - Y ella me dijo: "Pero está amarilla, eso no será un buen presagio"- recuerdo aquella tarde en la que discutimos, por eso estábamos serios, demasiado serios, me propuse enmendar mi error por eso le dije: "Levantate por favor" - "¿Por qué?" -contesto ella - "Por favor, confía en mi" - se levantó y me miró a los ojos, entonces respiré hondo y le dije, de rodillas, todo lo que sentía por ella. Al final de la noche, acabamos los dos riéndonos y mirando las estrellas, como si de un cuento de hadas se tratase. Gracias a esa noche llegué a la conclusión de que nuestro amor, lo puede todo.
Me desperté sonriendo, y con un objetivo encontrarla en aquella cuidad, cueste lo que cueste. Después de un ligero desayuno fui a Voldenpark, el parque más grande de aquella ciudad, tenía el presentimiento de que la encontraría allí. Vague durante horas por aquel parque sin ningún resultado. Era ya la hora de comer cuando me dije a mi mismo que era hora de descansar, comí en un bar cercano, la comida no era gran cosa, pero claro, no tenía demasiado dinero. Volví sobre mis pasos, y entonces un olor familiar inundó mi cuerpo. Mire hacía todos los lados, no podía ser, o tal vez sí. La vi atravesando el umbral del parque, mi corazón dio un vuelco, aguanté la respiración y la seguí. La seguía con la mirada fija en su pelo y su espalda, tenía que ser ella, algo me decía que era ella. Se alejó del camino y se recostó en el césped. Me quedé parado, cogí aire y me adentre en el césped hasta donde estaba ella. "Cariño, te he echado de menos" -dije con la voz entrecortada. Ella se dio la vuelta, era ella. Se levantó de un salto y se abalanzó sobre mi, cuando quise darme cuenta la tenía sobre mis brazos, abrazada a mi. Me abrazó con mucha fuerza, y la escuché decir: "¿Qué haces aquí?, te he echado mucho de menos", yo sin pensármelo dije: "Por eso estoy aquí, porque te echaba mucho de menos". Estuvimos un buen rato sin movernos y sin hablar, disfrutando de nuestro amor, una vez más.

martes, 8 de junio de 2010

Pecado capital: ¿Final feliz?

Cogí a Ellen de la mano y empezamos a correr por donde había llegado yo antes. subimos las escaleras y todo el pasillo estaba repleto de monstruos de esos, Ellen se puso a temblar poniéndola detrás de mi le dije sereno y confiado: "Si esto no es nada mi amor" - la mire y le guiñé el ojo sonreí y desenvaine mi espada la enarbole en el aire y de una tajada destroce a una bestia de esas, convirtiéndose en granos de arena, el segundo paro mi espada con su guadaña pero finalmente corrió la misma suerte. El pasillo se hacía interminable y yo me preguntaba como estaría Marc. Cada vez que nos acercábamos más a la salida había mas criaturas de esas, Ellen parecía asustada pero con cada golpe de mi espada se sentía más segura. Llegamos donde había dejado a Marc, no estaba "Espero que se haya marchado de aquí" - deseé con fuerza. Subimos las escaleras, y nos encontramos con la sala donde antes nos detuvimos para obsevar esos motivos decorativos tan tétricos. En el medio de la sala estaba Marc tirado en el suelo, yo fui corriendo sin detenerme primero a pensar, mi amigo necesitaba mi ayuda. Entonces cuando estaba a mitad de camino algo apareció de la nada y se abalanzó sobre mi. Me tire al suelo y rodé hacía la derecha mientras ese criatura que era más grande que los demás clavó su guadaña en el suelo. Me levanté rápido del suelo fui a darle con espada y entonces, desapareció. Jamás había visto ha esa criatura ni a ninguna que tuviese esa propiedad. Entonces todos mis pensamientos se centraron en mi pequeña Ellen y como un relámpago atravesé la sala. Entonces mis temores se confirmaron esa criatura se apareció delante de ella no m e daría tiempo a llegar así que lancé mi espada a la espalda del monstruo, la espada dio muchas vueltas en el aire y se clavó en la espalda del monstruo que lanzó un terrible y agudo grito de dolor, y de repente desapareció de nuevo. Ellen corrió hacía mi me abrazó y me dijo: "Vamos que Marc necesita nuestra ayuda" - Yo asentí y di por perdida mi espada, cogí la espada de Marc, me la puse en el cinto, y lleve a Marc en brazos. Llegamos a la salida de la torre bajamos los escalones y por fin estuvimos en la calle. Pero nuestra salida de allí cada vez era más difícil, el monstruo se apareció ante nosotros con una expresión de rabia y odio en su rostro. Yo me salté como pude hacía atrás para evitar el golpe. Solo me rasgó la camiseta, pero paso demasiado cerca. Esa aterradora criatura dio un paso atrás dispuesta a saltar sobre mi. Entonces me fije en que todavía llevaba mi espada en la espalda. Deje a Marc en el suelo mientras el montruo se abalanzaba sobre nosotros. desvié el golpe con la espada de Marc. La criatura desapareció, entonces le dije a Ellen que se escondiera, y ella me dijo: "¡Estoy harta de que arriesgues tu vida por mi quiero tomar parte de esta batalla!" -Me quedé atonito y por un segundo baje la guardía, y eso era exactamente lo que esperaba aquella traicionera bestia. Apareció a mi lado con la güadaña sobre mi cabeza, yo como pude enarvole mi espada sobre su barriga. Le hice un corte de lado a lado en el abdomen, la criatura gritó de nuevo, pero esta vez se no se desvanecio por lo que aproveche me puse a su espalda y arranque mi espada de su espalda. Y otro gritó de dolor impregno mis oidos. Esta vez sí que desapareció. Me quedé quieto esperando que apareciese, pero no apareció. Cogimos a Marc y corrimos desesperados hacía mi guarida parecía que aquella noche tornaba ya a su fin...

domingo, 30 de mayo de 2010

Pecado Capital: En el corazón del mal

Un llanto desconsolado me despertó de mi pesado sopor, hacía mucho frío, abrí un poco los ojos y me di cuenta de que estaba en una habitación que me resultaba muy familiar -"¿Estoy en mi guarida, como he llegado aquí? - Me dolía mucho la cabeza, y bueno, todo el cuerpo en general. Intente levantarme, pero no podía me dolían demasiado las heridas. Mire a mi alrededor y, sí, estaba es mi guarida -"¿Como puede ser?, ¿Como habré llegado aquí?" - Entonces una figura de mujer entró a la habitación y al ver que tenía los ojos abiertos soltó las vendas y salió corriendo hacía fuera, gritó algo pero no pude distinguir que decía. Momentos después apareció por la puerta Marc y me dijo: "Ya era hora joder, me tenias muy preocupado, creía que ibas a morir" - y sonrió, yo abrí la boca y dije: "Tan locuaz como siempre, Marc" - y me reí. Después Marc me contó como me encontraron en los escombros, y me llevaron a mi cuarto junto a Abie. Me presentó a Maggie una muchacha que consiguió rescatar de la torre. "¿Entonces entraste a la torre? - pregunté sobresaltado -"¿Como lo hiciste, vistes a Ellen?" - "No, cuando rescaté a Maggie salí de allí, esas criaturas se multiplicaban por momentos y tuvimos que volver y, ahí fue cuando te encontramos" - respondió Marc con algo de culpa. Entonces reflexione y les pedí que me dejasen solo con Abie. Todavía me dolía el corte así que descanse un par de semanas. En esas semanas estuve mucho tiempo con la pequeña Abie, ya había dicho su primera palabra. Fui a acostarla y la abracé como cada noche la besé en la frente y la tumbé en la cuna, y entonces me dijo: "Papa" - Entonces yo sobresaltado la mire y le pregunte: "¿Que has dicho?" - Y ella sonriendo lo repitió con mucho énfasis: "Papa" - se me saltaron las lágrimas y la abracé con mucha fuerza, la tumbé otra vez en la cama y aun con las lágrimas rodando por mis mejillas cogí una guitarra y me senté en la cama y canté para ella, como antes lo hacía para Ellen. Canté la canción "Daughters" para que se durmiera. Poco después de que la pequeña Abie se durmiese hablé con Marc: "Voy a ir a la torre, quedate con Abie y con Maggie" - "Si hombre, y vas a divertirte tú sólo y una mierda" - respondió Marc algo molesto. No discutimos mucho más ya que Maggie decidió quedarse y cuidar de Abie.

Salimos al anochecer y llegamos a la torre sin demasiados problemas solo nos cruzamos con unos diez monstruos de esos, pero no fue muy difícil, no tardamos demasiado. Llegamos a la torre en dos horas, era ya casi media noche estábamos muy cerca, y empezamos a hablar sobre como era la entrada, si estaba muy vigilada... y nuestro plan de ataque; entrar y salir de allí, con Ellen. Llegamos a la entrada, sorprendentemente no había nadie vigilando, entonces, pasamos por la enorme puerta. Allí dentro la temperatura era muy inferior a la que hacía en la ciudad avanzamos rápido por un gran pasillo y llegamos a una enorme sala. Todo en esa sala era muy tétrico, en medio de la sala había dos hilos de escaleras, Marc empezó a bajar las escaleras y yo lo seguí, mientras pensaba que aquella torre estaba demasiado vacía. Llegamos a las mazmorras ahí sí encontramos resistencia, más bien fueron como una docena de esas criaturas - "Sigue tú, yo me encargo de estas... cosas" - dijo Marc con un tono serio y a la vez divertido, yo sin rechistar le dije: "Suerte, si no vuelvo en una media hora vete sin mi" - y me aleje hacía el fondo de las mazmorras. Corría por un pasillo lleno de celdas, algunas vacías, otras con personas, yo no les prestaba demasiada atención ya que iba gritando el nombre de Ellen. Llegue a unas escaleras que parecían que bajasen hasta el mismísimo infierno. Cuando llegue abajo la temperatura era aún más fría que antes, se me erizaron los pelos de la nuca, y supe que, no estaba solo. Desenvaine mi arma y me puse en posición defensiva, cerré los ojos y entonces, escuché. No se escuchaba practicamente nada, solo los sollozos de alguna persona, sin envainar mi espada grite el nombre de Ellen. No hubo respuesta, los sollozos cesaron y entonces alguien me contesto: "¡¡Dejadme en paz!! ¿Por que me torturáis de esta manera?" - Su voz me sonaba familiar, pero estaba más ronca de lo que yo recordaba y tenía un tono de pánico que, incluso, me asustaba. Grite de nuevo: "Ellen, ¿Estas ahí?, soy yo Axel" - espere, pero no hubo respuesta, avance por el pasadizo, todo estaba muy oscuro, pero mis pupilas se habían acostumbrado a la oscuridad y podía ver, más o menos. Me tope con lo que parecía un interruptor lo presione y la luz me cegó unos segundos, cuando me habitué de nuevo a la luz me di cuenta de que había una impresionante mazmorra ante mi. Mire en el interior y distinguí una figura de mujer vestida con unos arapos, estaba agazapada en un rincón temblando, el corazón me dio un vuelco, era ella. "Ellen soy yo Axel, ven aquí cariño, te voy a sacar de este lugar" - Ellen me miro desconfiada, yo no aguanté más, con un contundente golpe con mi espada rompí la cerradura, entre y, me acerque lentamente. Ella parecía que no se fiaba de que fuese yo verdaderamente, así que entone algo que seguro que haría que supiese que era yo: "I lose control, because of you babe, I lose control when you look me like this... Te acuerdas Ellen, es nuestra canción" - Vi que estaba llorando, se levanto muy rápido y me abrazó con mucha fuerza, entonces me dijo entre sollozos: "Te he echado mucho de menos, creía que habías muerto" - Yo la abracé con fuerza y le dije mirándola a sus preciosos ojos color de miel con un matiz verdorso: "Tranquila mi vida estoy aquí" - Entonces la besé como tiempo atrás había hecho fue un beso largo y apasionado, pero teníamos que salir de allí, así que nos separamos y le dije cariñosamente: "Jamás dejare que te vuelva a hacer nada malo, te lo prometo. Vayamonos de aquí mi amor..."

domingo, 23 de mayo de 2010

Pecado capital: Puertas del Averno

Caminaba hacia ningún lugar, no sentía nada, como si estuviese... muerto. De repente un torrente de imágenes sacudió mi mente: la batalla con Vergil, el rostro de Ellen y de Abie, la última vez que bese a Ellen, el último abrazo a Abie. Sin tener un rumbo fijo seguía avanzando, seguía en el camino, no sabía que era aquel lugar, ni porque estaba allí, pero sin embargo, allí estaba. Me topé con una enorme puerta, había un leve resplandor rojizo, que iluminaba aquel lugar. Algo tiraba de mi hacía la puerta, pero también tiraba hacía atrás por el camino por donde había llegado. De repente algo, o alguien, se puso a mi espalda, intente darme la vuelta, pero aquella fuerza no me dejaba moverme, cuando volví la cara no había nada "Mis sentidos me están jugando una mala pasada" - pensé, y al mirar hacía la puerta lo vi allí riéndose de mi. Era un personaje extraño, vestía ropajes extraños, parecía un bufón pero había algo en su sonrisa que me hacía temblar de miedo. De repente sonriendo me miro a los ojos y vi que tenía un ojo de color rojo y otro azul, no sé muy bien porque ese extraño personaje seguía sonriendome. Se puso firme y me dijo: "¿Que pasa Axel, ¿Porque no entras? Ah! claro se me olvidaba que todavía no estas preparado para atravesarla. Triste ¿verdad? te ata a la vida unas muchachas que cada segundo que pasa están mas cerca de la muerte, me encanta..." - yo con la mirada fija en él, le dije todo lo frío que pude - ¿Quien eres y que quieres de mi? - Él sonrió y me dijo: "No me hables así, ya que soy el único que puede mandarte de nuevo al mundo de los vivos y además entrenarte para vencer a tu hermanito Vergil" - Me quedé helado, como ese bufón podía saber tanto sobre mi. Repentinamente él extraño ser desapareció en las sombras y apareció delante de mi. Me propino un golpe con su bastón y caí al suelo sangrando, entonces me dijo: "No soy ningún bufón, humano" - En ese momento comprendí que podía leerme la mente, y también que no tenía nada que hacer contra él..." - Me levante como pude y le dije: "¿Que tengo que hacer para volver?" - Y entonces ese tipo se puso a reírse. Yo seguía como una estatua, sereno y decidido. Después de un rato me dijo: "Antes de nada te mostrare a tus humanas, y después empezare tu entrenamiento" - Entonces apareció un humo negro que se fue difumindando hasta que pude apreciar el rostro de Ellen, estaba en una habitación oscura acostada en una cama con sabanas blancas parecía que lloraba, según me dijo ese personaje le habían comunicado mi muerte, me quede apreciando su rostro ese que tanto había echado de menos, casi se me escapan unas lágrimas, pero conseguí retenerlas. Después de estar un rato mirándola dije muy decidido: "Entrename, para poder vencer a Vergil" - Él sonrió y me dijo ya lo he hecho y me hundió la uña en la frente y todo se volvió oscuro, otra vez...

sábado, 22 de mayo de 2010

Carta de un enamorado

Quisiera una vez más darte las gracias por el mero hecho de estar conmigo. Tú a lo mejor no te das cuenta, pero lo eres todo para mí y no sé qué haría si tú no estuvieses a mi lado. Cada vez que pienso en todos los momentos que hemos pasado juntos una inmensa felicidad me invade, pero no se puede comparar a la felicidad que siento cuando pienso que todos los momentos que pasaré contigo. Eres la que me da fuerzas por la mañana y la que me hace sonreír por cualquier tontería, la que hace que por fin haya encontrado el significado de las palabras: “Amor Verdadero”, muchísimas gracias por enseñarme ese significado. Mi vida dio un giro radical cuando una tarde me decidí a hablar contigo y decirte todo lo que sentía y gracias a que tú me correspondías ese hecho hizo que cambiara mi vida para SIEMPRE. También tengo que agradecerte a ti mi amor esa decisión que tomaste, esa decisión que haría que mi vida se tiñera de un color naranja precioso y una felicidad que inunda mi vida cada día y cada noche.

También quiero agradecerte que siempre estas a mi lado, gracias por hacer que un día empiece mal y termine genial por el simple hecho de haberlo pasado contigo. Muchas gracias por calmarme con un simple abrazo, muchas gracias por… por todo, pero sobre todo muchas gracias por quererme, muchas gracias por ser la chica perfecta que me quiere tanto... te quiero y SIEMPRE lo haré.


Agradecerte también que aunque a veces sea un poco tonto, celoso e imbécil siempre me perdones y me regales tu sonrisa que ilumina mi mundo nada más que con verla. Gracias por todo mi amor eres lo mejor que me ha pasado en la vida y SIEMPRE lo seras. Te quiero


Te quiero más que a nada y más que a nadie. Siempre, se queda corto mi vida. Te quiero con locura y SIEMPRE lo haré


¡Siempre tuyo!

miércoles, 19 de mayo de 2010

Pecado capital: Odio irracional

Salí como todas las noches a reconocer el terreno de aquella ciudad que había sido asolada por la llegada de aquella espantosa torre. No vi nada nuevo: solo destrucción y muerte. Cuando iba de camino al edificio más alto de la ciudad, como de costumbre, me percate de que algo me seguía, no eran esas criaturas pues la temperatura no había descendido. Me pare de golpe, fuese lo que fuese no tenía miedo, pero de pronto me vino a la cabeza el rostro de Abie, esa pequeñaja de ojos grises que había cambiado tanto desde que la recogí en casa abandonada. Ahora Abie ya casi andaba e intentaba decir sus primeras palabras. Intente huir de lo que me estuviese siguiendo, pero fue demasiado tarde.
Ese muchacho de nombre, Vergil, me sorprendió y descargo una estocada con su espada contra mi, yo a duras penas conseguí esquivar el golpe saque mi espada de su cinto y arremetí contra él. Nuestras espadas chocaron y Vergil me miro con una sonrisa socarrona dibujada en el rostro y casi sin inmutarse me dijo: "Ellen es muy guapa, una lastima que vaya a ..." - antes de que respondiese arremetí un placage contra él, conseguí desequilibrarlo, pareció sorprendido un segundo pero de pronto su semblante fue más oscuro y frío enarbolo su espada en el aire e intento alcanzarme pero no lo consiguió. Conseguí interceptar el golpe con mi espada salte hacía atrás y dije con un odio y una rabia irracional: "No te atrevas a tocarle un solo pelo o te matare con mis propias manos" - me abalancé sobre él dejandome llevar por ese odio y esa rabia nuestras espadas volvieron a chocar y resonaron en toda la calle. Lo alcancé en la cintura y cuando el vio que estaba sangrando dijo con una voz tan fría que parecía que no era de una persona: "Se acabaron los juegos" - me dio un puñetazo y me tiro al suelo, yo rodé sobre mi mismo para evitar la estocada, pero fue inútil me acertó en el hombro produciéndome un corte no demasiado profundo. Me levante todo lo rápido que pude nuestras espadas chocaron pero esta vez perdí el equilibrio quedando desprotegido enfrente de él. Vergil sabía que no se le iba a presentar una ocasión igual así que clavo su espada en mi vientre. Fue un dolor tan intenso que parecía que esa espada me quemaba por dentro. Noté como el filo de la espada desgarraba mi piel y mis órganos. intente gritar, pero no me salia la voz. Lo mire a los ojos, unos ojos que dejaban ver un odio tan irracional como el mio, y lo peor de todo es que yo no sabía porque. Vergil sonreía por ver que me había alcanzado, era una sonrisa extremadamente siniestra que me helaba la sangre.

Yo iba notando como los hilos de mis conciencia se iban desprendiendo de mi, poco a poco, todo cada vez se hacía más y más oscuro dedique mis últimos pensamientos a la pequeña Abie y a Ellen: "Lo siento... siento no haber podido defenderos, siento no haber podido estar con vosotras para siempre, siento haberos dejado solas, siento no haber podido cuidaros, lo siento Ellen, mi vida, lo siento Abie..." y caí al suelo justo antes de perder el conocimiento para siempre.

domingo, 9 de mayo de 2010

Pecado capital

Admiraba el desolado paisaje que antes había pertenecido a una gran y hermosa ciudad. Desde que aquella terrorífica torre emergió del suelo enmedio de la ciudad todo y todos habían sido sometido por aquellas extrañas criaturas. Me encontraba en la azotea de lo que antes había sido el mayor edificio de la ciudad, el más habitado de todos los alrededores y, ahora solo lo recorría el gélido aliento de la muerte. En esa fría noche de otoño había luna llena. Noté como temperatura del ambiente bajo súbitamente, eso no era un buen presagio. Me levante, lentamente, y fije mi mirada en esa oscura torre, después cerré los ojos y respire un poco de aire fresco y me prepare para la llegada de esas extrañas criatura. Cuando abrí los ojos estaba rodeado de aquellos monstruos, había más, y diferentes que la última vez que me enfentre a ellos. Desenvaine mi espada y uno de ellos se abalanzó sobre mi sin demasiados miramientos se la clavé en el pecho y de repente se convirtió en arena. Los demás corrieron el mismo destino. La batalla acabó rápido, tenía que volver a mi refugio, faltaba poco para que se despertase y quería estar allí para que no se asustara.
Cuando llegue la pequeña criatura a la que llame Abie seguía durmiendo. Era una niña de unos 4 o 5 meses que encontré cuando caminaba por la deshabitada ciudad, oí su llanto y corrí a salvarla. Estaba en una casa que tenía la marca de esas criaturas pero no había rastro de sus padres, lo cual era un buen presagio porque los que había desapareció seguían vivos, encerrados en aquella repulsiva torre, pero vivos al fin y al cabo. Ellos también se había llevado a mi dulce amada Ellen, fue el día de la salida de la torre que tomaron la ciudad por sorpresa secuestraron a unos pocos y los demás murieron sin oponer casi resistencia solo sobrevivimos unos pocos que pudimos hacernos con algunas armas y hacerles frente, pero cuando creíamos que habíamos escapado un hombre de mirada fría como el hielo, pelo largo y blanco y una sonrisa socarrona que me sacaba de mis casillas y a la vez me helaba la sangre, acabo con casi todos nosotros en cuestión de segundos solo sobrevivimos Marcus y yo, conseguimos escapar pero antes de eso ese hombre llamado Vergil me dijo: "Espero que la próxima vez me ofrezcas más resistencia, hermano" y desapareció en las sombras.
Abie no se había despertado cuando llegue seguía dormida. Cuando me acerque a su cuna se despertó y cuando me reconoció sonrió, le dí su biberón y jugué un rato con ella luego la lleve a la cuna para que descansase un poco y yo me acosté en mi cama que estaba en la misma habitación antes de dormir desee que aquella pesadilla se acabase de una vez y poder ver a Ellen una vez más...

lunes, 26 de abril de 2010

La llave de mi corazón... eres tú


Solo se oían nuestros pasos y el rugido de los motores que pasaban por la carretera muy cerca nuestro. Caris estaba triste, porque yo había hecho visible un profundo miedo que habitaba en mi interior, perderla.
Unos minutos atrás le había dicho una cosa que ni siquiera pensaba que fuese a suceder realmente, pero no se porque, lo dije: "Nos queda nada más que un año" - una vez dije esto, Caris se paró en seco, yo me volví para mirarla. Tenía la cabeza gacha y su mirada, antes cargada de luz y amor se volvió fría y oscura, se clavaba en el suelo que había bajo sus pies, antes de que ella pudiese decirme nada yo supe que aquella estúpida afirmación le había hecho mucho daño, más del que me pude imaginar. Sin levantar la cabeza del suelo y con los ojos brillantes me dijo: "¿De verdad piensas eso, Ian ?".
Entonces yo la cogí de la mano sin decir nada y conduje por las calles a un lugar que los dos conocíamos muy bien, era, como nosotros lo llamábamos, "el décimo cielo". Ella me pregunto con cierta alarma en su voz que adonde la estaba llevando, y yo sin pensármelo dos veces respondí: "Voy a enseñarte algo, y también voy a darte una cosa" - Caris que, por el momento no iba a darle más explicaciones. Una vez atravesamos el umbral que tantas veces nos había visto pasar llegamos a aquel mágico lugar. Una vez allí Caris seguía triste y lo peor de todo que era por mi culpa. Por fin trague saliva y tomé una bocanada de aire y m e dispuse a enseñarle lo que yo guardaba con tanto cuidado, pues para mi desgracia era demasiado frágil.
Por alguna extraña razón las palabras no salían de mi boca y no podía hablar, solo balbuceaba. La tristeza seguía impregnando los ojos de mi amada Caris y solo había una cosa que pudiera borrarle aquellas dudas y aquella tristeza, que yo mismo había provocado no hacía mucho tiempo atrás. Me deje llevar por mis sentimientos y las palabras empezaron a salirme solas: "Caris, amor mio, te quiero más que a nada y más que a nadie, y SIEMPRE querré estar a tu lado. Todo este tiempo que he estado contigo me ha servido para darme cuenta lo mucho que te amo, y jamas dejare de hacerlo. Por favor olvida lo que te he dicho antes y..." - antes de poder continuar ella se había abalanzado sobre mi. Yo tenía los ojos húmedos y ella no paraba de repetir lo mucho que me quería. Entonces le dije que mi corazón se había vuelta ha abrir después de tanto tiempo y se había abierto para ella, Caris es la llave de mi corazón, y ella lo sabe desde entonces que nuestro amor será eterno. Cuando yo tenía que regresar a mi morada le dije que le había entregado mi corazón y ella me dijo que ya lo sabía. La abrace con todas mis fuerzas y despues la bese apasionadamente en los labios.
Por fin Caris sabía que mi amor hacía ella sería eterno.

viernes, 16 de abril de 2010

La Venganza no es tan dulce...

James iba paseando por las calles de esa ciudad que lo había visto llegar hace bien poco. "Venecia es una ciudad, que a pesar de su olor podría ser un buen sitio para vivir" - Pensó James mientras caminaba despreocupado por sus calles, pero se percató de que alguien lo estaba siguiendo "no pueden ser ellos" - se dijo a si mismo para tranquilizarse - "los perdí en Florencia". Su paso se aceleró pero decidió ser prudente y no mirar hacía esa persona que lo seguía, se metió en un callejón y haciendo acopio de su agilidad trepó por la fachada del edificio hasta posarse en un balcón cercano para ver mejor a quien lo seguía. Se quito su capucha para pasar más desapercibido en aquel balcón, y entonces su corazón le dio un vuelco. Era Amelie la mujer de la que James estaba enamorado, ella era un poco más baja que James y tenía un año menos su pelo castaño le caía sobre sus hombros y sus ojos eran tal y como los recordaba marrones, pero con un toque verdoso que los hacía tremendamente únicos, su tez era blanca, pero con los rayos del sol se estaba volviendo más morena. Ella parecía perpleja por haber perdido con esa facilidad a su amado, otra vez. Ella sabía que se había ido de su lado para protegerla, ya que James pertenecía a una orden muy antigua y se les denominaba "Assassin" que significa, asesino. El padre de James, también pertenecía a esa orden pero murió en manos de sus enemigos, la Orden del Temple y la madre y los hermanos de James corrieron la misma suerte. James, cuando paso eso tenía 17 años y Amelie 16. Llevaban juntos desde los 13 años y estaban seguros de que estarían juntos para siempre, él se lo prometió cuando cumplieron su primer aniversario. Pero cuando atacaron a su familia James decidió huir para no poner en peligro la vida de Amelie, pero también para vengarse de quien le había hecho esto Rodrigo de Borgia más conocido como "El Español". Después de dos años James solo había conseguido atraer a los templarios hacia él, pero era un experto luchador y casi siempre salia ileso.
Cuando Amelie pareció darse por vencida se fue por donde había venido, James bajó del balcón y la siguió hasta una casita humilde en la que ella entró, estaba alejada de los canales. Estaba confuso no sabía que hacer, no sabía si por fin volver a abrazar a el amor de su vida y ponerla en peligro o seguir ocultándose entre las sombras y protegerla, eligió lo segundo, pero cuando se iba a ir a una posada para descansar, Amelie salio corriendo de la casa con lágrimas en los ojos y lo abrazo con fuerza, James sintió que ya no había sed de venganza que ya no tenia miedo simplemente quería disfrutar de aquel abrazo que ella después de tanto tiempo le había brindado. Después de estar un rato abrazados James la llevo dentro de la casita en la que ella había entrado antes. Una vez allí a él se le habían escapado un par de lágrimas, estaba tan feliz que ya no le importaba mostrar sus sentimientos. Él la beso con mucha ternura y ella le devolvió el beso sin pensárselo dos veces, no querían que ese momento se acabase, pero para su desgracia acabó. Lo que él tanto temía podía pasar, los templarios los habían encontrado y sin decir nada James la cogió en brazos y subió al piso de arriba desde allí saltó a la parte de atrás de la casa y salio corriendo camino a los muelles. Una vez allí James y Amelie se subieron a un barco con destino a Forli. Una vez estuvieron los dos en el banco Amelie se acerco a James y le pregunto: "¿Que va a pasar ahora, cariño?" - Ella sabía todo lo que le había pasado estos dos años por que desde aquel fatídico día en el que se separaron ella lo estuvo siguiendo por toda Europa, aunque no era capaz de alcanzarle siempre se quedaba muy cerca de él. James después de pensárselo mucho le respondió: "Vamos a empezar una nueva vida, tú y yo solos, lejos de la venganza y lejos de los Templarios" - esa respuesta no se la esperaba, en ese momento Amelie rebosaba alegría y comenzó a imaginarse una vida junto a su gran amor de toda la vida y comenzó a llorar de alegría. Se besaron mientras el sol se escondía por el horizonte celoso de su amor.

miércoles, 14 de abril de 2010

El Príncipe de la Dulce Pena

La tristeza es mi sangre,
y a su vera mi vena,
donde mora de pena
donde muere de hambre.

Hambre y melancolía,
de que la luna esté llena,
de amoríos y de alegrías,
soy el príncipe de la dulce pena.

Un beso es donde tú terminas,
y abrazo tuyo, mi abrigo,

Tu boca donde allí germina,
mi delirio y mi muerte
si es contigo.