lunes, 26 de abril de 2010

La llave de mi corazón... eres tú


Solo se oían nuestros pasos y el rugido de los motores que pasaban por la carretera muy cerca nuestro. Caris estaba triste, porque yo había hecho visible un profundo miedo que habitaba en mi interior, perderla.
Unos minutos atrás le había dicho una cosa que ni siquiera pensaba que fuese a suceder realmente, pero no se porque, lo dije: "Nos queda nada más que un año" - una vez dije esto, Caris se paró en seco, yo me volví para mirarla. Tenía la cabeza gacha y su mirada, antes cargada de luz y amor se volvió fría y oscura, se clavaba en el suelo que había bajo sus pies, antes de que ella pudiese decirme nada yo supe que aquella estúpida afirmación le había hecho mucho daño, más del que me pude imaginar. Sin levantar la cabeza del suelo y con los ojos brillantes me dijo: "¿De verdad piensas eso, Ian ?".
Entonces yo la cogí de la mano sin decir nada y conduje por las calles a un lugar que los dos conocíamos muy bien, era, como nosotros lo llamábamos, "el décimo cielo". Ella me pregunto con cierta alarma en su voz que adonde la estaba llevando, y yo sin pensármelo dos veces respondí: "Voy a enseñarte algo, y también voy a darte una cosa" - Caris que, por el momento no iba a darle más explicaciones. Una vez atravesamos el umbral que tantas veces nos había visto pasar llegamos a aquel mágico lugar. Una vez allí Caris seguía triste y lo peor de todo que era por mi culpa. Por fin trague saliva y tomé una bocanada de aire y m e dispuse a enseñarle lo que yo guardaba con tanto cuidado, pues para mi desgracia era demasiado frágil.
Por alguna extraña razón las palabras no salían de mi boca y no podía hablar, solo balbuceaba. La tristeza seguía impregnando los ojos de mi amada Caris y solo había una cosa que pudiera borrarle aquellas dudas y aquella tristeza, que yo mismo había provocado no hacía mucho tiempo atrás. Me deje llevar por mis sentimientos y las palabras empezaron a salirme solas: "Caris, amor mio, te quiero más que a nada y más que a nadie, y SIEMPRE querré estar a tu lado. Todo este tiempo que he estado contigo me ha servido para darme cuenta lo mucho que te amo, y jamas dejare de hacerlo. Por favor olvida lo que te he dicho antes y..." - antes de poder continuar ella se había abalanzado sobre mi. Yo tenía los ojos húmedos y ella no paraba de repetir lo mucho que me quería. Entonces le dije que mi corazón se había vuelta ha abrir después de tanto tiempo y se había abierto para ella, Caris es la llave de mi corazón, y ella lo sabe desde entonces que nuestro amor será eterno. Cuando yo tenía que regresar a mi morada le dije que le había entregado mi corazón y ella me dijo que ya lo sabía. La abrace con todas mis fuerzas y despues la bese apasionadamente en los labios.
Por fin Caris sabía que mi amor hacía ella sería eterno.

viernes, 16 de abril de 2010

La Venganza no es tan dulce...

James iba paseando por las calles de esa ciudad que lo había visto llegar hace bien poco. "Venecia es una ciudad, que a pesar de su olor podría ser un buen sitio para vivir" - Pensó James mientras caminaba despreocupado por sus calles, pero se percató de que alguien lo estaba siguiendo "no pueden ser ellos" - se dijo a si mismo para tranquilizarse - "los perdí en Florencia". Su paso se aceleró pero decidió ser prudente y no mirar hacía esa persona que lo seguía, se metió en un callejón y haciendo acopio de su agilidad trepó por la fachada del edificio hasta posarse en un balcón cercano para ver mejor a quien lo seguía. Se quito su capucha para pasar más desapercibido en aquel balcón, y entonces su corazón le dio un vuelco. Era Amelie la mujer de la que James estaba enamorado, ella era un poco más baja que James y tenía un año menos su pelo castaño le caía sobre sus hombros y sus ojos eran tal y como los recordaba marrones, pero con un toque verdoso que los hacía tremendamente únicos, su tez era blanca, pero con los rayos del sol se estaba volviendo más morena. Ella parecía perpleja por haber perdido con esa facilidad a su amado, otra vez. Ella sabía que se había ido de su lado para protegerla, ya que James pertenecía a una orden muy antigua y se les denominaba "Assassin" que significa, asesino. El padre de James, también pertenecía a esa orden pero murió en manos de sus enemigos, la Orden del Temple y la madre y los hermanos de James corrieron la misma suerte. James, cuando paso eso tenía 17 años y Amelie 16. Llevaban juntos desde los 13 años y estaban seguros de que estarían juntos para siempre, él se lo prometió cuando cumplieron su primer aniversario. Pero cuando atacaron a su familia James decidió huir para no poner en peligro la vida de Amelie, pero también para vengarse de quien le había hecho esto Rodrigo de Borgia más conocido como "El Español". Después de dos años James solo había conseguido atraer a los templarios hacia él, pero era un experto luchador y casi siempre salia ileso.
Cuando Amelie pareció darse por vencida se fue por donde había venido, James bajó del balcón y la siguió hasta una casita humilde en la que ella entró, estaba alejada de los canales. Estaba confuso no sabía que hacer, no sabía si por fin volver a abrazar a el amor de su vida y ponerla en peligro o seguir ocultándose entre las sombras y protegerla, eligió lo segundo, pero cuando se iba a ir a una posada para descansar, Amelie salio corriendo de la casa con lágrimas en los ojos y lo abrazo con fuerza, James sintió que ya no había sed de venganza que ya no tenia miedo simplemente quería disfrutar de aquel abrazo que ella después de tanto tiempo le había brindado. Después de estar un rato abrazados James la llevo dentro de la casita en la que ella había entrado antes. Una vez allí a él se le habían escapado un par de lágrimas, estaba tan feliz que ya no le importaba mostrar sus sentimientos. Él la beso con mucha ternura y ella le devolvió el beso sin pensárselo dos veces, no querían que ese momento se acabase, pero para su desgracia acabó. Lo que él tanto temía podía pasar, los templarios los habían encontrado y sin decir nada James la cogió en brazos y subió al piso de arriba desde allí saltó a la parte de atrás de la casa y salio corriendo camino a los muelles. Una vez allí James y Amelie se subieron a un barco con destino a Forli. Una vez estuvieron los dos en el banco Amelie se acerco a James y le pregunto: "¿Que va a pasar ahora, cariño?" - Ella sabía todo lo que le había pasado estos dos años por que desde aquel fatídico día en el que se separaron ella lo estuvo siguiendo por toda Europa, aunque no era capaz de alcanzarle siempre se quedaba muy cerca de él. James después de pensárselo mucho le respondió: "Vamos a empezar una nueva vida, tú y yo solos, lejos de la venganza y lejos de los Templarios" - esa respuesta no se la esperaba, en ese momento Amelie rebosaba alegría y comenzó a imaginarse una vida junto a su gran amor de toda la vida y comenzó a llorar de alegría. Se besaron mientras el sol se escondía por el horizonte celoso de su amor.

miércoles, 14 de abril de 2010

El Príncipe de la Dulce Pena

La tristeza es mi sangre,
y a su vera mi vena,
donde mora de pena
donde muere de hambre.

Hambre y melancolía,
de que la luna esté llena,
de amoríos y de alegrías,
soy el príncipe de la dulce pena.

Un beso es donde tú terminas,
y abrazo tuyo, mi abrigo,

Tu boca donde allí germina,
mi delirio y mi muerte
si es contigo.