domingo, 30 de mayo de 2010

Pecado Capital: En el corazón del mal

Un llanto desconsolado me despertó de mi pesado sopor, hacía mucho frío, abrí un poco los ojos y me di cuenta de que estaba en una habitación que me resultaba muy familiar -"¿Estoy en mi guarida, como he llegado aquí? - Me dolía mucho la cabeza, y bueno, todo el cuerpo en general. Intente levantarme, pero no podía me dolían demasiado las heridas. Mire a mi alrededor y, sí, estaba es mi guarida -"¿Como puede ser?, ¿Como habré llegado aquí?" - Entonces una figura de mujer entró a la habitación y al ver que tenía los ojos abiertos soltó las vendas y salió corriendo hacía fuera, gritó algo pero no pude distinguir que decía. Momentos después apareció por la puerta Marc y me dijo: "Ya era hora joder, me tenias muy preocupado, creía que ibas a morir" - y sonrió, yo abrí la boca y dije: "Tan locuaz como siempre, Marc" - y me reí. Después Marc me contó como me encontraron en los escombros, y me llevaron a mi cuarto junto a Abie. Me presentó a Maggie una muchacha que consiguió rescatar de la torre. "¿Entonces entraste a la torre? - pregunté sobresaltado -"¿Como lo hiciste, vistes a Ellen?" - "No, cuando rescaté a Maggie salí de allí, esas criaturas se multiplicaban por momentos y tuvimos que volver y, ahí fue cuando te encontramos" - respondió Marc con algo de culpa. Entonces reflexione y les pedí que me dejasen solo con Abie. Todavía me dolía el corte así que descanse un par de semanas. En esas semanas estuve mucho tiempo con la pequeña Abie, ya había dicho su primera palabra. Fui a acostarla y la abracé como cada noche la besé en la frente y la tumbé en la cuna, y entonces me dijo: "Papa" - Entonces yo sobresaltado la mire y le pregunte: "¿Que has dicho?" - Y ella sonriendo lo repitió con mucho énfasis: "Papa" - se me saltaron las lágrimas y la abracé con mucha fuerza, la tumbé otra vez en la cama y aun con las lágrimas rodando por mis mejillas cogí una guitarra y me senté en la cama y canté para ella, como antes lo hacía para Ellen. Canté la canción "Daughters" para que se durmiera. Poco después de que la pequeña Abie se durmiese hablé con Marc: "Voy a ir a la torre, quedate con Abie y con Maggie" - "Si hombre, y vas a divertirte tú sólo y una mierda" - respondió Marc algo molesto. No discutimos mucho más ya que Maggie decidió quedarse y cuidar de Abie.

Salimos al anochecer y llegamos a la torre sin demasiados problemas solo nos cruzamos con unos diez monstruos de esos, pero no fue muy difícil, no tardamos demasiado. Llegamos a la torre en dos horas, era ya casi media noche estábamos muy cerca, y empezamos a hablar sobre como era la entrada, si estaba muy vigilada... y nuestro plan de ataque; entrar y salir de allí, con Ellen. Llegamos a la entrada, sorprendentemente no había nadie vigilando, entonces, pasamos por la enorme puerta. Allí dentro la temperatura era muy inferior a la que hacía en la ciudad avanzamos rápido por un gran pasillo y llegamos a una enorme sala. Todo en esa sala era muy tétrico, en medio de la sala había dos hilos de escaleras, Marc empezó a bajar las escaleras y yo lo seguí, mientras pensaba que aquella torre estaba demasiado vacía. Llegamos a las mazmorras ahí sí encontramos resistencia, más bien fueron como una docena de esas criaturas - "Sigue tú, yo me encargo de estas... cosas" - dijo Marc con un tono serio y a la vez divertido, yo sin rechistar le dije: "Suerte, si no vuelvo en una media hora vete sin mi" - y me aleje hacía el fondo de las mazmorras. Corría por un pasillo lleno de celdas, algunas vacías, otras con personas, yo no les prestaba demasiada atención ya que iba gritando el nombre de Ellen. Llegue a unas escaleras que parecían que bajasen hasta el mismísimo infierno. Cuando llegue abajo la temperatura era aún más fría que antes, se me erizaron los pelos de la nuca, y supe que, no estaba solo. Desenvaine mi arma y me puse en posición defensiva, cerré los ojos y entonces, escuché. No se escuchaba practicamente nada, solo los sollozos de alguna persona, sin envainar mi espada grite el nombre de Ellen. No hubo respuesta, los sollozos cesaron y entonces alguien me contesto: "¡¡Dejadme en paz!! ¿Por que me torturáis de esta manera?" - Su voz me sonaba familiar, pero estaba más ronca de lo que yo recordaba y tenía un tono de pánico que, incluso, me asustaba. Grite de nuevo: "Ellen, ¿Estas ahí?, soy yo Axel" - espere, pero no hubo respuesta, avance por el pasadizo, todo estaba muy oscuro, pero mis pupilas se habían acostumbrado a la oscuridad y podía ver, más o menos. Me tope con lo que parecía un interruptor lo presione y la luz me cegó unos segundos, cuando me habitué de nuevo a la luz me di cuenta de que había una impresionante mazmorra ante mi. Mire en el interior y distinguí una figura de mujer vestida con unos arapos, estaba agazapada en un rincón temblando, el corazón me dio un vuelco, era ella. "Ellen soy yo Axel, ven aquí cariño, te voy a sacar de este lugar" - Ellen me miro desconfiada, yo no aguanté más, con un contundente golpe con mi espada rompí la cerradura, entre y, me acerque lentamente. Ella parecía que no se fiaba de que fuese yo verdaderamente, así que entone algo que seguro que haría que supiese que era yo: "I lose control, because of you babe, I lose control when you look me like this... Te acuerdas Ellen, es nuestra canción" - Vi que estaba llorando, se levanto muy rápido y me abrazó con mucha fuerza, entonces me dijo entre sollozos: "Te he echado mucho de menos, creía que habías muerto" - Yo la abracé con fuerza y le dije mirándola a sus preciosos ojos color de miel con un matiz verdorso: "Tranquila mi vida estoy aquí" - Entonces la besé como tiempo atrás había hecho fue un beso largo y apasionado, pero teníamos que salir de allí, así que nos separamos y le dije cariñosamente: "Jamás dejare que te vuelva a hacer nada malo, te lo prometo. Vayamonos de aquí mi amor..."

1 comentario:

  1. Madre mía... no podía dejar de leer :) Estoy segura de que ella se emocionaría si leyera esto. Me alegro de que la hayas encontrado, y de que todo esté bien.

    Un besazo enorme! se nota que vas mejorando, y mucho

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