domingo, 23 de mayo de 2010

Pecado capital: Puertas del Averno

Caminaba hacia ningún lugar, no sentía nada, como si estuviese... muerto. De repente un torrente de imágenes sacudió mi mente: la batalla con Vergil, el rostro de Ellen y de Abie, la última vez que bese a Ellen, el último abrazo a Abie. Sin tener un rumbo fijo seguía avanzando, seguía en el camino, no sabía que era aquel lugar, ni porque estaba allí, pero sin embargo, allí estaba. Me topé con una enorme puerta, había un leve resplandor rojizo, que iluminaba aquel lugar. Algo tiraba de mi hacía la puerta, pero también tiraba hacía atrás por el camino por donde había llegado. De repente algo, o alguien, se puso a mi espalda, intente darme la vuelta, pero aquella fuerza no me dejaba moverme, cuando volví la cara no había nada "Mis sentidos me están jugando una mala pasada" - pensé, y al mirar hacía la puerta lo vi allí riéndose de mi. Era un personaje extraño, vestía ropajes extraños, parecía un bufón pero había algo en su sonrisa que me hacía temblar de miedo. De repente sonriendo me miro a los ojos y vi que tenía un ojo de color rojo y otro azul, no sé muy bien porque ese extraño personaje seguía sonriendome. Se puso firme y me dijo: "¿Que pasa Axel, ¿Porque no entras? Ah! claro se me olvidaba que todavía no estas preparado para atravesarla. Triste ¿verdad? te ata a la vida unas muchachas que cada segundo que pasa están mas cerca de la muerte, me encanta..." - yo con la mirada fija en él, le dije todo lo frío que pude - ¿Quien eres y que quieres de mi? - Él sonrió y me dijo: "No me hables así, ya que soy el único que puede mandarte de nuevo al mundo de los vivos y además entrenarte para vencer a tu hermanito Vergil" - Me quedé helado, como ese bufón podía saber tanto sobre mi. Repentinamente él extraño ser desapareció en las sombras y apareció delante de mi. Me propino un golpe con su bastón y caí al suelo sangrando, entonces me dijo: "No soy ningún bufón, humano" - En ese momento comprendí que podía leerme la mente, y también que no tenía nada que hacer contra él..." - Me levante como pude y le dije: "¿Que tengo que hacer para volver?" - Y entonces ese tipo se puso a reírse. Yo seguía como una estatua, sereno y decidido. Después de un rato me dijo: "Antes de nada te mostrare a tus humanas, y después empezare tu entrenamiento" - Entonces apareció un humo negro que se fue difumindando hasta que pude apreciar el rostro de Ellen, estaba en una habitación oscura acostada en una cama con sabanas blancas parecía que lloraba, según me dijo ese personaje le habían comunicado mi muerte, me quede apreciando su rostro ese que tanto había echado de menos, casi se me escapan unas lágrimas, pero conseguí retenerlas. Después de estar un rato mirándola dije muy decidido: "Entrename, para poder vencer a Vergil" - Él sonrió y me dijo ya lo he hecho y me hundió la uña en la frente y todo se volvió oscuro, otra vez...

1 comentario:

  1. Sin palabras. He estado en tensión todo el tiempo! sabía que no podía morir, le queda tantas cosas por hacer... :) Las puertas rojas, el hombrecillo siniestro... has tocado uno de mis puntos débiles: lo surrealista y sobrenatural! :)

    Un beso enorme enorme!

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