domingo, 9 de mayo de 2010

Pecado capital

Admiraba el desolado paisaje que antes había pertenecido a una gran y hermosa ciudad. Desde que aquella terrorífica torre emergió del suelo enmedio de la ciudad todo y todos habían sido sometido por aquellas extrañas criaturas. Me encontraba en la azotea de lo que antes había sido el mayor edificio de la ciudad, el más habitado de todos los alrededores y, ahora solo lo recorría el gélido aliento de la muerte. En esa fría noche de otoño había luna llena. Noté como temperatura del ambiente bajo súbitamente, eso no era un buen presagio. Me levante, lentamente, y fije mi mirada en esa oscura torre, después cerré los ojos y respire un poco de aire fresco y me prepare para la llegada de esas extrañas criatura. Cuando abrí los ojos estaba rodeado de aquellos monstruos, había más, y diferentes que la última vez que me enfentre a ellos. Desenvaine mi espada y uno de ellos se abalanzó sobre mi sin demasiados miramientos se la clavé en el pecho y de repente se convirtió en arena. Los demás corrieron el mismo destino. La batalla acabó rápido, tenía que volver a mi refugio, faltaba poco para que se despertase y quería estar allí para que no se asustara.
Cuando llegue la pequeña criatura a la que llame Abie seguía durmiendo. Era una niña de unos 4 o 5 meses que encontré cuando caminaba por la deshabitada ciudad, oí su llanto y corrí a salvarla. Estaba en una casa que tenía la marca de esas criaturas pero no había rastro de sus padres, lo cual era un buen presagio porque los que había desapareció seguían vivos, encerrados en aquella repulsiva torre, pero vivos al fin y al cabo. Ellos también se había llevado a mi dulce amada Ellen, fue el día de la salida de la torre que tomaron la ciudad por sorpresa secuestraron a unos pocos y los demás murieron sin oponer casi resistencia solo sobrevivimos unos pocos que pudimos hacernos con algunas armas y hacerles frente, pero cuando creíamos que habíamos escapado un hombre de mirada fría como el hielo, pelo largo y blanco y una sonrisa socarrona que me sacaba de mis casillas y a la vez me helaba la sangre, acabo con casi todos nosotros en cuestión de segundos solo sobrevivimos Marcus y yo, conseguimos escapar pero antes de eso ese hombre llamado Vergil me dijo: "Espero que la próxima vez me ofrezcas más resistencia, hermano" y desapareció en las sombras.
Abie no se había despertado cuando llegue seguía dormida. Cuando me acerque a su cuna se despertó y cuando me reconoció sonrió, le dí su biberón y jugué un rato con ella luego la lleve a la cuna para que descansase un poco y yo me acosté en mi cama que estaba en la misma habitación antes de dormir desee que aquella pesadilla se acabase de una vez y poder ver a Ellen una vez más...

2 comentarios:

  1. He pasado miedo :( algún día la ciudad volverá a brillar como antes! :) Encontrarás a Ellen, ella te está esperando allá donde esté!
    Por favor, continúa la historia cuanto antes, y cuida de la pequeñita Abie!

    Un beso de cristal :)

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  2. Que belleza de historia, seguramente encontrarás a Ellen, se nota que guardas un especial sentimiento hacia ella, me encanta la manera en que describís todo con las palabras!

    Un beso grandote!!

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