sábado, 26 de junio de 2010

Simplemente, te quiero

"Gente, demasiada gente en aquella ciudad" - Pensé mientras me levantaba de un banco en alguna plaza. Empecé a andar sin ningún rumbo, "Hacía donde me lleve el viento" - me dije a mi mismo. Atravesé puentes, callejuelas mientras buscaba entre las personas un brillo de ojos especial que la delatara, pero no hubo suerte. Se hacía de noche y debía buscar un sitio donde dormir. Encontré un hotel y entré en la entrada ponía Hostel Linda City Center. No era muy lujoso, pero era lo que yo necesitaba, una ducha y una cama. Soñé con ella, fue un sueño precioso: estábamos los dos en una azotea mirando las estrellas mientras yo dije: "Mira la Luna que bonita que está esta noche" - Y ella me dijo: "Pero está amarilla, eso no será un buen presagio"- recuerdo aquella tarde en la que discutimos, por eso estábamos serios, demasiado serios, me propuse enmendar mi error por eso le dije: "Levantate por favor" - "¿Por qué?" -contesto ella - "Por favor, confía en mi" - se levantó y me miró a los ojos, entonces respiré hondo y le dije, de rodillas, todo lo que sentía por ella. Al final de la noche, acabamos los dos riéndonos y mirando las estrellas, como si de un cuento de hadas se tratase. Gracias a esa noche llegué a la conclusión de que nuestro amor, lo puede todo.
Me desperté sonriendo, y con un objetivo encontrarla en aquella cuidad, cueste lo que cueste. Después de un ligero desayuno fui a Voldenpark, el parque más grande de aquella ciudad, tenía el presentimiento de que la encontraría allí. Vague durante horas por aquel parque sin ningún resultado. Era ya la hora de comer cuando me dije a mi mismo que era hora de descansar, comí en un bar cercano, la comida no era gran cosa, pero claro, no tenía demasiado dinero. Volví sobre mis pasos, y entonces un olor familiar inundó mi cuerpo. Mire hacía todos los lados, no podía ser, o tal vez sí. La vi atravesando el umbral del parque, mi corazón dio un vuelco, aguanté la respiración y la seguí. La seguía con la mirada fija en su pelo y su espalda, tenía que ser ella, algo me decía que era ella. Se alejó del camino y se recostó en el césped. Me quedé parado, cogí aire y me adentre en el césped hasta donde estaba ella. "Cariño, te he echado de menos" -dije con la voz entrecortada. Ella se dio la vuelta, era ella. Se levantó de un salto y se abalanzó sobre mi, cuando quise darme cuenta la tenía sobre mis brazos, abrazada a mi. Me abrazó con mucha fuerza, y la escuché decir: "¿Qué haces aquí?, te he echado mucho de menos", yo sin pensármelo dije: "Por eso estoy aquí, porque te echaba mucho de menos". Estuvimos un buen rato sin movernos y sin hablar, disfrutando de nuestro amor, una vez más.

martes, 8 de junio de 2010

Pecado capital: ¿Final feliz?

Cogí a Ellen de la mano y empezamos a correr por donde había llegado yo antes. subimos las escaleras y todo el pasillo estaba repleto de monstruos de esos, Ellen se puso a temblar poniéndola detrás de mi le dije sereno y confiado: "Si esto no es nada mi amor" - la mire y le guiñé el ojo sonreí y desenvaine mi espada la enarbole en el aire y de una tajada destroce a una bestia de esas, convirtiéndose en granos de arena, el segundo paro mi espada con su guadaña pero finalmente corrió la misma suerte. El pasillo se hacía interminable y yo me preguntaba como estaría Marc. Cada vez que nos acercábamos más a la salida había mas criaturas de esas, Ellen parecía asustada pero con cada golpe de mi espada se sentía más segura. Llegamos donde había dejado a Marc, no estaba "Espero que se haya marchado de aquí" - deseé con fuerza. Subimos las escaleras, y nos encontramos con la sala donde antes nos detuvimos para obsevar esos motivos decorativos tan tétricos. En el medio de la sala estaba Marc tirado en el suelo, yo fui corriendo sin detenerme primero a pensar, mi amigo necesitaba mi ayuda. Entonces cuando estaba a mitad de camino algo apareció de la nada y se abalanzó sobre mi. Me tire al suelo y rodé hacía la derecha mientras ese criatura que era más grande que los demás clavó su guadaña en el suelo. Me levanté rápido del suelo fui a darle con espada y entonces, desapareció. Jamás había visto ha esa criatura ni a ninguna que tuviese esa propiedad. Entonces todos mis pensamientos se centraron en mi pequeña Ellen y como un relámpago atravesé la sala. Entonces mis temores se confirmaron esa criatura se apareció delante de ella no m e daría tiempo a llegar así que lancé mi espada a la espalda del monstruo, la espada dio muchas vueltas en el aire y se clavó en la espalda del monstruo que lanzó un terrible y agudo grito de dolor, y de repente desapareció de nuevo. Ellen corrió hacía mi me abrazó y me dijo: "Vamos que Marc necesita nuestra ayuda" - Yo asentí y di por perdida mi espada, cogí la espada de Marc, me la puse en el cinto, y lleve a Marc en brazos. Llegamos a la salida de la torre bajamos los escalones y por fin estuvimos en la calle. Pero nuestra salida de allí cada vez era más difícil, el monstruo se apareció ante nosotros con una expresión de rabia y odio en su rostro. Yo me salté como pude hacía atrás para evitar el golpe. Solo me rasgó la camiseta, pero paso demasiado cerca. Esa aterradora criatura dio un paso atrás dispuesta a saltar sobre mi. Entonces me fije en que todavía llevaba mi espada en la espalda. Deje a Marc en el suelo mientras el montruo se abalanzaba sobre nosotros. desvié el golpe con la espada de Marc. La criatura desapareció, entonces le dije a Ellen que se escondiera, y ella me dijo: "¡Estoy harta de que arriesgues tu vida por mi quiero tomar parte de esta batalla!" -Me quedé atonito y por un segundo baje la guardía, y eso era exactamente lo que esperaba aquella traicionera bestia. Apareció a mi lado con la güadaña sobre mi cabeza, yo como pude enarvole mi espada sobre su barriga. Le hice un corte de lado a lado en el abdomen, la criatura gritó de nuevo, pero esta vez se no se desvanecio por lo que aproveche me puse a su espalda y arranque mi espada de su espalda. Y otro gritó de dolor impregno mis oidos. Esta vez sí que desapareció. Me quedé quieto esperando que apareciese, pero no apareció. Cogimos a Marc y corrimos desesperados hacía mi guarida parecía que aquella noche tornaba ya a su fin...