viernes, 23 de julio de 2010

El mejor día de mi vida


“¿Nos ponemos aquí?” - dijiste tú tímidamente, yo sonriendo te dije: “Claro, ¿por qué no?”. Puse la sombrilla mientras ella extendía la esterilla sobre la arena. Pusimos todas nuestras cosas en el suelo y nos sentamos. “Se me ha olvidado la crema cariño, ¿Llevas tú?” – Le pregunté – “¿Se te ha olvidado? Es que cariño, ¡eres un desastre!” – me dijo a la misma vez que se reía. Me echó crema y nos fuimos a bañarnos. El agua estaba templada, perfecta para ese día tan sumamente caluroso. Estuvimos mucho tiempo en el agua, nadando, capuzándonos, abrazándonos… Pasado un tiempo nos salimos del agua y nos tumbamos en la esterilla el uno frente al otro. Cuando te miré a los ojos y ella me abrazó noté como nuestra relación se hacía más fuerte. Sentí la urgente necesidad de besarte, no pude reprimir ese instinto así qué… lo hice. Fue un beso intenso, largo pero sobretodo repleto de amor. No sé qué pasaba exactamente pero era como… si me estuviese enamorando de una persona de la que ya estaba enamorado. Cada vez que te miraba a sus preciosos ojos sentía ese hormigueo en el estomago, cuando me tocaba con sus delicadas manos mi corazón aceleraba su ritmo. Todo era de un color distinto cuando estaba contigo, cada beso, cada mirada plagada de un intenso amor, absolutamente todo era… perfecto. Cuando estábamos mirándonos el uno al otro era como si el tiempo se detuviese y solo estuviésemos tú y yo. No sé decir muy bien cuanto tiempo estuvimos abrazados, mirándonos y, por supuesto, disfrutando de nuestro amor, solo puedo decir que de una cosa de la que estoy completamente seguro: estoy enamorado de ti y ese día fue el mejor día de toda mi vida y todo gracias a ti. Te quiero.

domingo, 18 de julio de 2010

Jack the Ripper Jr.

Ted despertó, y como cada mañana se duchó y bajó a tomarse un café al bar de la esquina. Tomó lo de siempre unas tostadas y un café solo, cogió la prensa y leyó la noticia de la portada: "Encontrado chico muerto en escalofriantes condiciones..." - Ted se rió, no pudo evitarlo, y siguió leyendo "La policía no tiene ninguna prueba que pueda llevarlos al asesino, lo único que había en el escena del crimen era un rosa blanca, teñida de sangre." - Le dijo al camarero que le dejaba el dinero encima de la barra y se fue, con una sonrisa de oreja a oreja. Cuando subía por el ascensor hacía su lujoso ático -"Nadie sospechara jamás nada de mi" - pensó mientras abría la puerta de su casa. Tiró el periódico al sofá y empezó a recordar con alegría lo sucedido la pasada noche:


Andaba por las calles de Londres, al parecer sin motivo alguno, simplemente, paseando. Pero él sabía que no solo paseaba, estaba planeando cada segundo de lo que más tarde sería 'su aparición en escena', planeaba cada segundo de su actuación y... estaba impaciente de que empezara. Llegó la hora, el sol ya se estaba escondiendo las nubes empezaron a llorar sus lágrimas por toda la ciudad, y todo se cubrió por una inmensa niebla. Todo estaba listo, “Es la hora de pasar a la acción” – se dijo Ted a sí mismo. Su víctima salió del trabajo a la hora que él esperaba. Lo siguió. Y cuando su pobre víctima no se lo esperaba, quedó inconsciente, todo se volvió oscuro para él.


Se despertó en una habitación, vacía, oscura, sin luz alguna, intentó levantarse, pero… no podía le fallaban las piernas. Desistió, se quedó inmóvil, temblando preguntándose cómo podía haber llegado allí. De repente las luces se encendieron. “Buenas noches Edward” – dijo Ted con una voz tan fría que no parecía ni humana. Edward quedó cegado por la luz. Cuando se le pasó la ceguera y pudo distinguir quien le hablaba dijo: “Eres tú…” –con la voz entrecortada. Ted se quedo enfrente de él, sonriendo, disfrutando del miedo de su presa. “Pero… ¿Por qué estoy aquí?, ¿Qué vas a hacerm…” – con un movimiento rápido de muñeca Ted le lanzó un cuchillo que le acertó en el hombro. Edward gritó de una manera escalofriante. “eh… eh, mira tío no me hagas esto… no me mates…" Ted se acercó y le puso la mano en la boca se la abrió y metió su mano. Con un golpe seco le desencajó la mandíbula “A ver si así te callas de un vez…” – dijo Ted. Se limpió la mano y arrancó el cuchillo del hombro. Edward empezó a aullar de dolor. Y sin decir una palabra más le rasgó el cuello con un corte perfecto de derecha a izquierda. Edward no murió en el acto sino que sufrió, como Ted quería que pasase. Ted se sentó a ver aquel espectáculo: la muerte.


sábado, 10 de julio de 2010

Tú y yo


Puse otra vez la misma canción, esa canción que para nosotros significaba tanto, era, como nosotros la llamamos, nuestra canción. Subí el volumen de mi iPod al máximo y el primer soleo de la guitarra sonó tan alto que no escuché nada más. Estaba nervioso por fin iba a volver a verla después de tanto tiempo. Mi nerviosismo me obligaba a apretar el paso, sentí deseos de coger la moto, pero sabía lo poco que le gustaba que lo hiciese, así que opté por coger el tren. Llegué a la estación saqué mi billete y me senté a esperar que el tren siguiese su recorrido habitual. Era ya por la tarde, el sol empezaba a seguir su rumbo y esconderse por el oeste. Llegué a mi destino, me baje del tren y me dispuse a reunirme con ella. Ahora sonaba otra canción, otra que significaba mucho para nosotros por el significado de la letra ya qué: "En mi corazón vivirás, desde hoy será y para siempre amor..." - Todavía quedaba una hora para que llegase ella, pero no me importaba, yo ya me dirigía a nuestro punto de encuentro: la playa. Cuando llegué a la playa estaba con los nervios a flor de piel, "¿Estaría ella ya allí? - pensé - "No puede ser, falta todavía una hora" - Pisé la arena que para mi sorpresa todavía estaba caliente. El sol estaba todavía siguiendo su recorrido pero aún faltaba para que se escondiese. Me acosté en la arena todavía con la música resonado en mis oídos. Mire hacía el paseo marítimo que recorría toda la linea de la costa no sé por qué algo me dijo que mirara hacía allí. Vi a una pareja paseando. Se abrazaban, se reían, parecían felices, sinceramente, los envidié... Seguí mirando el paseo, hasta que un persona captó mi atención. Era una mujer, me sonaba demasiado, pero no sabía de qué, lamente no haberme llevado las gafas. La mujer llevaba una falda de color verde y una camiseta de color blanca. Parecía que estaba buscando a alguien. Todavía no había conseguido averiguar quien era, pero me resultaba tremendamente familiar. Algo me impulsó a acercarme. Me levanté despacio, me sacudí la arena y fui al encuentro de aquella mujer. "Puede ser ella" - pensé - "No, todavía falta más de media hora" - Antes de acabar el hilo de mis pensamientos aquella mujer echó correr hacia mi. Por fin la reconocí; Era ella. Empecé yo también a correr, cuando nos encontramos nos fundimos en un abrazo y empezamos a girar sobre nosotros mismos. Era asombroso todo lo que la había echado de menos y por fin estaba allí. Nos bañamos en la playa como tantas veces habíamos querido. Nos pasamos toda la noche hablando, y cuando el sol amaneció, estábamos ella y yo durmiendo abrazados como tantas veces habíamos deseado...
P.S Siento la tardanza es que he estado muy liado esta semana, espero que os guste. Un saludo desde mi más dulce pena

sábado, 3 de julio de 2010

I Was Born To Love You

"¡Tito, tito! Ese es nuestro avión" - dijo Charlotte muy emocionada, tenía 6 años y era la primera vez que montaba en un avión y estaba muy nerviosa. Yo le sonreí y le dije: "Tienes ganas de ver a la tita, ¿verdad?" - La pequeña Charlotte asintió energicamente con su cabecita. Nos montamos en el avión con destino a Berlin. En el avión la pequeña Charlotte y yo estuvimos hablando de su tita, de lo mucho que la echábamos de menos, en esa conversación ella me dijo: "Gracias por llevarme a ver a la tita, eres el mejor tito del mundo" - Y me besó en la mejilla, yo la mire sonreí y le dije: "Charlotte, cariño, todavía no soy tu tito" - "Me dijo la tita que cuando me dijeses eso no te hiciese caso, que te dijera que sí eres mi tito y que te abrazara muy fuerte, así que: sí eres mi tito, y te toca un abrazo muy fuerte" - Sonrió y me abrazó con todas sus fuerzas yo me reí bastante y la abracé también fuerte, era la sobrina perfecta. Llegamos a Berlin y cogimos nuestras maletas y nos metimos en un taxi, le indique nuestro destino con un alemán que dejaba bastante que desear, pero el taxista pareció entenderme. "Tú alemán es malo tito, dile a la tita que te enseñe más" - "Perdona sobrinita, es que no todos los chicos a tu edad son bilingües y se defienden con el alemán" - Ella sonrío y me sacó la lengua, ese gesto que tanto me recordaba a su tía. Entonces cuando llegamos al portón del piso donde vivía, cogí mis llaves de aquel piso y abrí la puerta del portón y cuando subimos al ascensor Charlotte me pregunto: "¿Porque quieres tanto a mi tita?" - Ante esa pregunta me quedé atónito y después de unos segundos de incertidumbre le dije: "¿De verdad quieres saberlo?" - Y ella con una sonrisa de oreja a oreja me dijo: "¡Sí!" - habíamos llegado al piso y nos sentamos en las escaleras, entonces yo le dije: "Muy bien te lo diré porque. Quiero tanto a tu tía porque cuando la conocí mi vida cambio para siempre, en unos pocos meses pase de ser un hombre que no era feliz, a ser el hombre más feliz del mundo. Tu tía tiene algo especial... lo sé, porque cada vez que la miro me siento bien y todos los problemas y mis miedos se van, se desvanecen. Es tan especial para mi que estoy dispuesto a dar mi vida por ella si fuese necesario, porque para mi el mundo sin ella no tendría sentido. La única que con un solo abrazo puede hacer que mis dudas, mis miedos y hasta el frío se vayan para no volver. Es la razón por la que me levanto todas las mañanas sonriendo, por el mero hecho de que ella esta conmigo es simplemente, lo mejor que me ha pasado en la vida..." - Se me escaparon un par de lágrimas cuando le dije esto a Charlotte, ella me abrazó y me dijo: "Ella siente lo mismo..." - La mire me reí y nos levantamos para ver a la tita de Charlotte y al amor de mi vida.