sábado, 10 de julio de 2010

Tú y yo


Puse otra vez la misma canción, esa canción que para nosotros significaba tanto, era, como nosotros la llamamos, nuestra canción. Subí el volumen de mi iPod al máximo y el primer soleo de la guitarra sonó tan alto que no escuché nada más. Estaba nervioso por fin iba a volver a verla después de tanto tiempo. Mi nerviosismo me obligaba a apretar el paso, sentí deseos de coger la moto, pero sabía lo poco que le gustaba que lo hiciese, así que opté por coger el tren. Llegué a la estación saqué mi billete y me senté a esperar que el tren siguiese su recorrido habitual. Era ya por la tarde, el sol empezaba a seguir su rumbo y esconderse por el oeste. Llegué a mi destino, me baje del tren y me dispuse a reunirme con ella. Ahora sonaba otra canción, otra que significaba mucho para nosotros por el significado de la letra ya qué: "En mi corazón vivirás, desde hoy será y para siempre amor..." - Todavía quedaba una hora para que llegase ella, pero no me importaba, yo ya me dirigía a nuestro punto de encuentro: la playa. Cuando llegué a la playa estaba con los nervios a flor de piel, "¿Estaría ella ya allí? - pensé - "No puede ser, falta todavía una hora" - Pisé la arena que para mi sorpresa todavía estaba caliente. El sol estaba todavía siguiendo su recorrido pero aún faltaba para que se escondiese. Me acosté en la arena todavía con la música resonado en mis oídos. Mire hacía el paseo marítimo que recorría toda la linea de la costa no sé por qué algo me dijo que mirara hacía allí. Vi a una pareja paseando. Se abrazaban, se reían, parecían felices, sinceramente, los envidié... Seguí mirando el paseo, hasta que un persona captó mi atención. Era una mujer, me sonaba demasiado, pero no sabía de qué, lamente no haberme llevado las gafas. La mujer llevaba una falda de color verde y una camiseta de color blanca. Parecía que estaba buscando a alguien. Todavía no había conseguido averiguar quien era, pero me resultaba tremendamente familiar. Algo me impulsó a acercarme. Me levanté despacio, me sacudí la arena y fui al encuentro de aquella mujer. "Puede ser ella" - pensé - "No, todavía falta más de media hora" - Antes de acabar el hilo de mis pensamientos aquella mujer echó correr hacia mi. Por fin la reconocí; Era ella. Empecé yo también a correr, cuando nos encontramos nos fundimos en un abrazo y empezamos a girar sobre nosotros mismos. Era asombroso todo lo que la había echado de menos y por fin estaba allí. Nos bañamos en la playa como tantas veces habíamos querido. Nos pasamos toda la noche hablando, y cuando el sol amaneció, estábamos ella y yo durmiendo abrazados como tantas veces habíamos deseado...
P.S Siento la tardanza es que he estado muy liado esta semana, espero que os guste. Un saludo desde mi más dulce pena

4 comentarios:

  1. La espera ha valido la pena :)
    El verano, por desgracia, separa... Pero con un solo abrazo vosotros habéis demostrado que la distancia no importa :)
    La playa me parece un lugar perfecto para el primer encuentro después de tanto tiempo!

    Un beso enooorme!

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  2. Precioso desenlace, que bonito reencuentro...

    no se esperaba menos de un principe...

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  3. Madre mia que bonito... No sé por qué pero me he sentido muy identificada con la chica. Ella está esperando tambien a encontrarse con su principe, al igual que yo...
    Me gusta, me ha gustado mucho..(L)
    Muchos besoos!

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  4. Bella historia, trama, reencuentro tu blog me ha gustado si te gustas puedes por el mio http://leunamlegnaro.blogspot.com/ lees, comentas, o me sigue! ya te sigue y mis felicitaciones. Saludos

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