domingo, 17 de octubre de 2010

Jack the Ripper Jr. Tha Last of the English Roses


“Ha caído Eric y Chris no me coge el teléfono, ¿Qué coño voy a hacer ahora?” – se dijo a si misma Kate. Cuando vio en las noticias el cadáver de su amigo Eric rompió a llorar, pero no de pena sino de preocupación. Llamó a Chris pero no le cogía el teléfono. Según el reportero el asesino había sido el mismo que el de Edward. En los dos escenarios se había encontrado la misma rosa blanca manchada de sangre.


Kate se ponía cada vez más nerviosa por lo que llamó a la policía. “Agente, creo que seré la siguiente en ser asesinada…” – La policía británica tardó poco en aparecer. Kate parecía sentirse algo más segura, pero en verdad, nada detendría al asesino…


Ted se percató de la presencia de la policía en el hotel. “Perfecto, por fin un reto” – se dijo a si mismo mientras se daba la vuelta, sonriendo.


Kate estaba sentada en la cama mirando con terror hacía la ciudad londinense que empezaba a esconderse bajo el cielo nocturno y esa espesa niebla que aparecía cada noche desde hacía una semana. Estaban apostados dos policías en la puerta y otros dos dentro de la habitación y en la puerta del hotel otros dos disfrazados de incógnitos. Estaban armados cada uno de ellos. Los habían mandado desde Scotland Yard. Tenían órdenes de detenerlo a toda costa y Ted, lo sabía. Cuando el sol terminó de hundirse en el firmamento, empezó el reto de Ted. Esta vez tendía más recursos. La habitación de Kate se situaba en el sexto piso y tenía una pequeña terraza. De repente una sombra recorrió la terraza y los policías sacaron sus armas. Se acercaron poco a poco a la terraza. Kate estaba atemorizada. Abrieron la puerta de cristal y, la habitación empezó a llenarse de gas y todo se volvió oscuro para los policías y para Kate.


Kate despertó. Estaba aturdida y confusa. De repente recordó lo que había pasado la noche del hotel. Se levantó del frío suelo y avanzo a oscuras hasta toparse con la pared. Afortunadamente allí estaba el interruptor, entonces encendió la luz. Al principio le dolieron los ojos pero poco a poco se fue acostumbrando. Entonces vio algo que le heló la sangre, al otro lado de la habitación había un mesa con cuatro jarrones con agua, sólo en el último había una rosa blanca. Kate supo que era su rosa. También en esa misma mesa estaban: el cuchillo, y las garras, ambos manchados de sangre. Se dirigió con nauseas hacía la puerta. Salió corriendo por un pasillo muy largo. Llegó a una habitación muy grande, y oscura se fue abriendo paso con las manos extendidas. De repente chocó con algo que estaba colgado en el techo. Lo palpo y parecía un cuerpo humano. Entonces, se hizo la luz. El cuerpo de su mejor amiga estaba colgado con una soga al techo. Estaba semidesnudo tenía todo el cuerpo lleno de cortes y la cara tenía la expresión de dolor un dolor… inhumano. Kate comenzó a gritar quería salir de allí pero estaba paralizada del miedo. “Has dejado colgada a tu mejor amiga” – escuchó Kate en su oreja, era Ted que le estaba hablando con un tono sarcástico y a la vez con un tono de diversión que parecía enfermizo. “Eso no se hace, ¿No crees?, ¿La vas a dejar así? – Kate sitió de repente un dolor punzante en el cuello. Ted le había clavado una jeringuilla en el cuello. Kate empezó a tambalearse y cayó al suelo Ted riéndose le dijo: “Te acabo de suministrar un veneno mortal. El veneno este actúa de una manera muy especial. Primero se irá propagando poco a poco, luego disolverá, quemara todos tus huesos y músculos, pero no los nervios, luego ya sabes morirás, pero vas a sufrir” – sentenció Ted.


Kate comenzó a sentir un dolor insoportable comenzó a gritar el dolor se extendía por todo el cuerpo y cada vez era más y más fuerte. Ted empezó a ver cómo salía la sangre por todos los poros de su piel. “Mi trabajo a concluido” – se dijo a si mismo.


A la mañana siguiente encontraron los dos cadáveres el de Chris y el de Kate que parecía una masa amorfa pero conservaba esa mueca de dolor que le atormentaría para siempre. Juntos a los cadáveres, dos rosas, manchadas en sangre.


Era domingo y Ted se dirigió al cementerio e hizo su particular picnic con su difunta esposa. Se sentó al lado de su tumba, ponía una lista de canciones predeterminadas y se comía un sándwich de pavo a las finas hierbas. Ese domingo le dijo: “Mi amor todos lo que te han hecho sufrir tanto y te empujaron a hacer lo que hiciste, ya no están, por fin podrás descansar en paz, y yo pronto me reuniré contigo para siempre” – Entonces sacó un frasco se lo hecho al vino. “Por nosotros cariño, por nosotros” – Entonces le dio un sorbo y empezó a notar un terrible sueño. Se sumió en un sueño del que jamás se despertaría. Lo último que dijo mientras una lágrima salía de sus ojos fue: “Te echaba mucho de menos…”

martes, 12 de octubre de 2010

Amor en el Irish Pub


Paseábamos cogidos de la mano por las calles de nuestra pequeña ciudad, éramos felices el uno junto al otro. Yo la miraba a los ojos y veía en ella el amor de mi vida. Veía como en cada abrazo, en cada beso, en cada caricia, en cada palabra me entregaba todo su amor. De repente empezó a llover, corrimos bajo la lluvia riendo y empapándonos. Nos besamos bajo la lluvia nunca lo habíamos hecho fue algo muy especial y… Mágico. Un simple beso bajo la lluvia nos unió muchísimo más de lo que podría imaginar. Nos refugiamos en un bar. Era un bar irlandés. Era un sitio oscuro pero muy acogedor. Estábamos empapados y nos dirigimos a una mesa que estaba en un rincón bastante íntimo. Cuando nos sentamos mirándonos a los ojos empezamos a reírnos de nuestro cómico aspecto. Entonces le dije: “Cariño de aquí a nada cuando se me sequé el pelo, pareceré el león de la metro” – Ella se rió y me susurro que era un exagerado. El camarero se acercó y nos pregunto que, qué íbamos a tomar, entonces la miré a los ojos y le dije al camarero: “Un par de Coca Colas” – A lo que esté contesto: “Marchando, caballero”. Me miró sorprendida y dijo: “¿Por qué no te has pedido una cerveza? – Yo sin apartar la mirada le respondí: “Porque sé que no te gusta que beba alcohol” – “Pero si yo no te he pedido que no lo hagas” – Respondió ella – “Ya lo sé, pero si no te gusta que lo tome será por mi bien, ¿no? Aparte todo sea por la felicidad de mi amor verdadero” – sentencié sonriendo y ella sonrio feliz por mi respuesta.

Pasamos el resto de la tarde en el bar.

Después fuimos a cenar estuvimos en su casa cenando. Éramos muy felices en ese momento, se podía notar como nuestro amor se eleva por encima del cielo. La miré a los ojos tenía unas migas de pan en la comisura de los labios. Se las quité con un beso. Se puso roja y me preguntó que como era capaz de quererla tanto, esa pregunta me pillo desprevenido y le respondí: “Pues, porque eres la única persona con la que realmente soy feliz, eres la única persona con la sonrió sólo con oír su dulce voz, eres perfecta, y eres mi amor verdadero y para colmo me correspondes como jamás lo había hecho nadie antes…” – Se resbaló una lágrima por mi mejilla – “Y no puedo vivir sin ti. Por ti mi amor estoy dispuesto a dar mi vida, estoy dispuesto a dejarlo todo por ti. Feliz aniversario cariño” – Y la besé como nunca antes lo había hecho derrame todo mi amor en un solo beso. Nuestras almas se convirtieron en una, y fuimos un solo ser. Después me miró a los ojos y me dijo entre sollozos: “Yo también siento lo mismo… Feliz aniversario tontorrón

sábado, 9 de octubre de 2010

Confianza

“Un día te levantaras y te darás cuenta en que no tienes a nadie en quien confiar” – Me decía mi abuelo cuando yo era un poco más joven. Por fin he descubierto que tiene razón. Pero no es una verdad absoluta. Todavía en mi vida hay gente en la que puedo confiar, no mucha, pero hay. Sus nombres… No creo que importen realmente. Son las personas que me han demostrado que pase lo que pase estarán ahí, y si les cuentas un secreto, por muy escabroso que sea, lo guardaran y te aportaran un poco de sabiduría que habita en cada uno de ellos. El problema está en cuando crees que puedes confiar en alguien de esa manera tan especial, que sólo se conoce en la verdadera amistad, y luego te demuestra que has cometido un grave error. Ese error te puede costar más o menos caro, pero el dolor que sientes al darte cuenta de cómo es esa persona en realidad es… Escalofriante. Por suerte, yo he encontrado el amor verdadero en una chica adolescente de pelo castaño con tonos cobrizos, unos ojos color chocolate una sonrisa capaz de eclipsar al propio sol. Pero no sólo esta ella también tengo a una amiguita que es muy especial para mí, es una chica que pase lo que pase te va a apoyar, que cuando haces las cosas mal ella te lo dice (aunque a veces siente como una cuchillada en el estomago) para que lo arregles y seas mejor persona. Les debo mucho a esas dos chicas.

Esta entrada va por ellas quiero dedicarle mis palabras por qué sinceramente se lo merecen. Muchas gracias por ser como sois, os debo mucho a ambas. Cariño no hace mucho fue nuestro aniversario, el mejor día de mi vida, gracias por estar siempre a mi lado y sobre todo muchas gracias por quererme. Juntos para Siempre. Melanie, supongo que ya lo sabrás pero eres la mejor. Espero que tengas un concepto parecido de nuestra amistad.

Os quiero. A las dos de manera diferente pero, os quiero

Melanie, estoy contigo para lo que necesites

Cariño no te preocupes por nada siempre estaremos juntos.

sábado, 2 de octubre de 2010

Juntos para siempre


"Siempre la fastidio, ¿cómo puedo ser así?" - me dije a mi mismo mientras recorría las solitarias calles de la ciudad. Estaba todo muy oscuro, era demasiado tarde. Andaba con un paso tranquilo, y de compañía solo tenía a mis pensamientos. "¿Por qué nunca pienso las cosas antes de hablar? Siempre estoy haciéndole daño” – Cogí mi iPod y puse el disco Alchemy y empezaron a sonar las notas de la canción Tunnel of Love. Extraje mi móvil del bolsillo de mi pantalón y empecé a escribir un mensaje, pidiéndole perdón. Finalmente, no sé lo mandé. Guardé el móvil. Me paré en medio de la calle. En mi cabeza se estaba librando una batalla.


Mientras ella permanecía recostada sobre su cama, sufriendo. Las lágrimas se le escapaban de los ojos y estaba a la espera de algún mensaje que, lamentablemente, no llegaba, ni llegaría. Le habían regañado por llegar tan tarde y encima no le llegaba ese mensaje pidiéndole perdón. Hundió la cabeza en su almohada y comenzó a llorar.


Yo corría como si se fuese a acabar el mundo, corría todo lo rápido que podía, pero parecía no ser suficiente. Mi cuerpo se alió conmigo y lo dio todo de sí. El trayecto que había recorrido en media hora, lo había hecho en diez minutos.


Llegué allí, donde tantas veces había estado antes. Sentí miedo y tuve mis dudas pero necesitaba pedirle perdón cara a cara. Llamé al timbre. Se puso su madre. Le dije lo que había pasado y me dejo entrar cuando subí corriendo por las escaleras estaba empapado, en sudor y en agua de lluvia. Cuando me vio salió corriendo hacía a mí y nos fundimos en un abrazo. Le pedí perdón al oído y me dijo que no importaba, lo que importaba es que había ido a verla y a pedirle perdón y eso era suficiente. La besé como no lo había hecho nunca, le demostré todo mi amor en un solo beso. Esa noche dormimos juntos. Y a partir de esa noche toda nuestra relación fue perfecta y nuestro amor fue susurrado por el eco del viento por el resto de los tiempos.



Te quiero muchísimo y siempre lo haré! Pase lo que pase estaremos, Juntos para siempre