miércoles, 29 de diciembre de 2010

Diario de un republicano

Niederhagen; Noviembre 1941


Llevo luchando mucho tiempo por una misma causa, pero y si resultase que esa causa fuese una causa perdida, o si solamente no hubiese causa, todo lo que he estado haciendo, ¿no sirve para nada? Lo he dado todo por ella, pero sigue sin ser suficiente. No sé que más hacer dependo total y completamente de ella, pero por el contrario no es así. Ahora sería el momento de preguntarse a uno mismo, ¿Por qué sigues luchando? Sinceramente, aún no lo sé. ¿Merece la pena seguir luchando? Cuando lo tienes claro sí, pero cuando no, todo se vuelve turbio y cuesta más, y cuando la causa por la que luchas no tiene claro sus objetivos contigo, te invade una tristeza que no se puede comparar a nada – Por lo menos en mi caso – Te preguntas también, ¿estaré perdiendo el tiempo? Pues eso solo lo sabré cuando todo acabe, si es que acaba alguna vez.


Impotencia eso es lo que siento porque por mucho que luche, que me esfuerce por mi causa, parece que sigue sin ser suficiente, ¿pero cómo va a ser insuficiente hago todo lo que se puede hacer y más? pues es insuficiente.


“Tú eres el punto fuerte, el más fuerte, te necesita” – Me dijeron, pero ahora tengo mis dudas, no sé si habrán cambiado las tornas no sé si ahora soy el flanco débil de esta extraña campaña. No me gusta no conocer las respuestas, ¿Por qué es tan difícil de comprender? No puedo entenderlo.


Es la hora de tomar una decisión y esa decisión es… Mierda otra vez vuelven a por mí, malditos soldados. Tendré que acabar rápido o si no acabaran conmigo y no podré saber todas mis respuestas.


Es la hora de tomar una decisión; seguir luchando o rendirse.